La batalla que no se entiende


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Miércoles, 13/09/2017 - 10:01

Si a usted le hubiesen dicho hace un año atrás que la Fiscal Luisa Ortega le iba a hacer más daño al régimen que todos los partidos políticos opositores juntos, usted no habría dudado en decir “estas loco e'bola”. Hoy la batalla más ferviente parece estar del lado opositor que ignorando al mayor enemigo del país simplemente se debate entre el voto y “yo no voto”. Como si no tuviéramos suficientes problemas, los que estamos del mismo lado nos estamos cayendo a puñetazo limpio.

Manuel Rosales y Henry Falcón son tan opositores como Rodríguez Torres antichavista. Pero usted amigo lector ya ve, esa es la unidad que nos gastamos: un grupo desconectado de la urgencia nacional y más despistado en términos de estrategias. Desde el debacle de los diputados del Amazonas (que casi 2 años después sigue siendo el único estado del país sin representación legislativa), la casi-casi selección de nuevos rectores al CNE hasta el nombramiento de los nuevos magistrados y el fiasco de la consulta popular, el liderazgo opositor no da pie con bola. No hay dudas en asegurar que la estrategia de la oposición la lleva el (des)gobierno.

El panorama no está fácil, por aquel lado hay una banda de criminales dispuestos a matar a quien sea y como sea, por este otro lado estamos liderados por aquellos que ni siquiera defienden sus victorias. Ahora surgen esas iniciativas (alocadas por cierto) de pedir no hacer nada porque los partidos son parte del problema. ¡Divide y vencerás! Ante la mezquindad e indolencia de la dirigencia opositora, Maduro ha resultado ser un genio de la política.

Todo se complica con la entrega del Capitán Caguaripano y del teniente García por parte de un alcalde que se dice opositor. Sencillamente la Unidad no sabe contra quiénes se enfrenta y está destruyendo a los pocos que nos pueden ayudar. Explíquele esto al mundo entero: estamos enfrentando una dictadura terrorista, pero la dirigencia opositora quiere ser más santa que la Virgen María.

Peor aún, salen algunos aguerridos opositores sugiriendo que la solución es un tiro al piso “no votando”; pero ese tiro, es un tiro certero al pie. Aquí la batalla es con todo, como sea y por donde sea: así sea una marcha, un trancazo, un pancartazo, un sartenazo, un trompetazo y también: un votazo. La salida no debió ser “ir de cabeza a gobernaciones”, pero si estamos montados en el ring, señores, ¡hay que tumbarlos por nockout! ¡Votemos pero con arrechera!

Cuando los partidos políticos abrazan las elecciones es porque no saben cómo enfrentar la dictadura; ciertamente es decepcionante que la unidad se enfrasque solo en las regionales, pero es evidente que el régimen no se lo esperaba y ahora la dictadura va a tener que demostrar de dónde salieron los 8 millones de fraudes. Ahora es necesario superar la frustración del fracaso politiquero y seguir la batalla: ¡el enemigo es uno solo y está en el poder! Como me explica un amigo gocho: “no es porque la dictadura salga con votos ni porque hay que recuperar espacios, es porque al régimen hay que escoñetarlo en todos los flancos”. ¡No votar solo le dará una voz muda a nuestra resignación!

Aquí hay que convocar a la convención de Palermo, la Corte de la Haya, a la DEA, a la CIA, a los cascos azules y todos los que puedan ayudar un país destruido por la mayor desgracia de la historia. Pero que nadie se equivoque: ¡Fidel Castro murió feliz con el mundo en contra! Fíjese bien, todavía no han sacado al loco de Corea del Norte y ese lleva tiempo jugando con bombas en toda la región, tampoco han sacado al carnicero de Siria... Nadie va a hacer lo que nosotros como venezolanos estamos obligados a asumir: la calle es nuestra y mientras no entendamos que somos responsables de nuestro destino, entonces seguiremos divagando en un pasito pa'lante y otro pa'tras de unos partiduchos despistados. Recuerda: nadie en el mundo va a ayudar a los que están muy cómodos.

¿Sabe por qué Jorge Arreaza se da el tupé de ir a la comisión de derechos humanos a decir que los venezolanos están felices? ¡Porque nadie sale a las calles a quejarse!

Nos necesitamos todos juntos: partidos políticos, sociedad civil, estudiantes, iglesia, pueblo en general: ¡calle y más calle! En la unión está la fuerza... contra la dictadura: ¡rebelión! @DBonyuet
David Bonyuet


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