El problema venezolano es político, no social

Guillermo A. Zurga's picture
Autor: Guillermo A. Zurga, publicado el

Si el problema venezolano predominante fuese el de la injusticia social, no hubiese disposición, tanto del gobierno como de la oposición en darle más atención a este tema. La diferencia de cómo gobierno y oposición enfrentan a este tipo de ayuda radica en las soluciones que prometen ambas opciones. El gobierno enfrenta y ejecuta las soluciones a los problemas sociales a fuerza de ayudas económicas de corto y mediano, mientras que la oposición plantea soluciones profundas y efectivas a corto, mediano y largo plazo.
Según encuestas que se han realizado, el pueblo venezolano es uno de los más felices del mundo. Me pregunto: ¿Qué pueblo con problemas sociales profundos manifiesta ser feliz? Por lo tanto, se pudiera inferir por simple deducción, en que el problema no es tanto de injusticia social, como lo es la falta de derechos políticos y ausencia de justicia, confiscados por el gobierno, que la sociedad venezolana clama vehementemente nos sean restablecidos.
En la campaña electoral próxima pasada por la presidencia de la republica de Venezuela, que a fin de cuentas es la lucha por el poder central del país, la oposición presentó una oferta de gobierno balanceada que atendía tanto al problema social como al político.
Sin embargo, en esa campaña electoral, la oposición fue timorata a la hora de decirle con crudeza al pueblo lo que la sociedad democrática demanda del gobierno. Pienso que esa omisión de no destacar la diferencia ideológica entre democracia y dictadura, jugó un papel importante en los resultados. Jamás la oposición ha cuestionado al gobierno de comunista ni de marxista leninista, ni de dictadura, cuando tiene muchas y variadas razones para hacerlo.
Las ofertas de justicia social de la oposición al pueblo fueron profundas, amplias y duraderas que las que ha ofrecido y sigue ofreciendo el gobierno a las masas. Lamentablemente, el refrán ese de “Más vale pájaro en mano que 100 volando” fue determinante a la hora del voto final del pueblo, quién decidió reelegir a Hugo Chávez por otro período más.
Mientras el tema político no se discuta abierta y crudamente, a nivel nacional e internacional, no habrá reacción contraria del pueblo, que revierta la situación política actual. Estar siendo gobernados por un presidente electo democráticamente, quién un cierto tiempo después del acto de juramentación, confiesa que es marxista leninista, y empieza a gobernar como totalitario, es una aberración que alguien tiene que denunciarla y combatirla con más rigor del que hasta ahora se ha hecho.
En Venezuela estamos llegando a la misma condición política cubana, extraña y dócilmente aceptada por su pueblo, y por el grueso de la complaciente comunidad latinoamericana, como lo es la aceptación de la existencia de una dictadura comunista en Cuba, sin hacer esfuerzos importantes para al menos condenarla.
En lugar de solicitarle al gobierno comunista de Cuba, cambios profundos en sus políticas para volver a la democracia, los gobiernos latinoamericanos, optan por solicitarle a los EE.UU., qué levante el embargo económico a esa nación, atribuyéndole a ese país la responsabilidad de que Cuba sea comunista; cuando esa fue una decisión del gobierno revolucionario cubano, prevista y planificada con mucha antelación en “Sierra Maestra”. La tendencia latinoamericana solo se limita a culpar a esa nación del norte, de todos los males latinoamericanos. ¡Dios mío! ¿Qué tipo de solidaridad alcahueta es esa?

Comentarios