La tiranía está colgando


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Lun, 13/11/2017 - 08:55

La situación socio-económica empeora cada día: estancamiento e hiperinflación, colapso económico, hambruna y desnutrición, un gentío hurgando por alimentos en la basura, muertes por escasez y carestía de medicamentos y por hospitales desprovistos de todo. Lo nunca visto en Venezuela: colapso general con hecatombe económico-social (desempleo masivo- salario miserable de la minoría empleada) y crisis humanitaria camino a catástrofe. Algo nunca visto en Venezuela. Fin de mundo, dirían mis abuelos si vivieran.

En medio de tantas malas noticias llega una buena: la implosión de la MUD, el muro de contención del estallido político-social. Fue un matrimonio de conveniencia entre colaboracionistas y no-colaboracionistas, condenado al fracaso. Efectivamente sólo falta formalizar el divorcio. En la partición los colaboracionistas se llevan los escasos cargos donados a ellos por Maduro. Los no-colaboracionistas salen sin patrimonio material pero con un patrimonio moral que deberán acrecentar cada día. Y con este fin es forzoso que se unan con los independientes llamados radicales, formando la ALIANZA LIBERTADORA, o cualquier otro nombre que escojan.

El primer paso para formar la ALIANZA LIBERTADORA ha sido esta decisión de los no-colaboracionistas: negarse a participar en las elecciones municipales. Transformar esta negativa en campaña por la abstención militante debería ser el paso siguiente. Al ser militante la abstención se convierte en acto de desobediencia civil masiva que precede a la lucha frontal por el poder. Maduro teme más a la abstención militante que al voto en contra. Lo confirman cinco hechos: 1) La abstención militante en la elección de la Constituyente que desnudó el fraude descarado, lo que ha sido mortal para Maduro ; 2) La habilitación de Rosales para que le sirva de comparsa en el Zulia, con el fin de reparar el daño político con efectos internacionales causado por la negativa de Guanipa a arrodillarse ante la Constituyente Comunista; 3) La persecución contra Guevara por llamar a la abstención en las municipales, que así rectificó el error de haber participado en las regionales; 4) La amenaza del CNE de ilegalizar a todos los partidos que llamen a la abstención; y, 5) La excarcelación de Goicoechea a cambio de postularse para una alcaldía. (Estos cinco hechos demuestran la falsedad de los que dicen que no votar favorece a Maduro cuando es todo lo contrario. Maduro necesita que muchos vayan a votar porque de este modo encubre el fraude sistemático).

Si aplicamos la doctrina marxista, que han hecho suya los comunistas en el poder, nos encontramos que hay una contradicción entre la estructura económico-social (colapso general) y la super-estructura política, evidenciado en estos datos: 1) Maduro no tiene pueblo, carece de liderazgo civil y militar, simulando éste último con uniforme maoísta; 2) Implosión de la MUD, que era su muro de contención del descontento popular; y, 3) Ilegitimidad de todos los poderes públicos, que no representan a nadie.

La superestructura no representa ni interpreta a la estructura, donde está un pueblo hambriento. No se sostiene en la realidad. Un sacudón cualquiera la derrumba.

El único sostén de Maduro es actualmente el Alto Mando Militar, el cual ha hecho profesión de fe comunista. Permítanme recordarles que el Ejército Rojo de la URSS fue adoctrinado durante más de 70 años. Era el partido comunista en armas que se vanagloriaba de haber ganado la II Guerra Mundial al ejército alemán, el mejor de su época. Y, sin embargo, en 1989-1990 el imperio soviético se derrumbó sin que el Ejército Rojo disparara un tiro en su defensa. Por el contrario, la juventud militar derrotó el golpe restaurador intentado por la vieja guardia comunista.

La contradicción entre estructura económico-social y superestructura política termina siempre en el derrumbe del sistema, no importa que lo sostenga un glorioso Ejército Rojo. Y mucho menos si se trata de uno que ha entregado el país a Cuba, en lugar de librar la Gran Guerra Patria. Conclusión: el sistema o tiranía está en el aire. Y la ley de gravedad también se aplica en política. @petitdacosta
Jesús Petit Da Costa

Fuente: http://jesuspetitdacosta.blogspot.com/


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