Una traición a la patria llamada CLAP


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Dom, 19/03/2017 - 18:56

La “patria” es la denominación afectiva de Estado, el Estado está contemplado en la Constitución, Constitución que, contrario a los que muchos opinan, no se debe “interpretar” sino aplicar, son los hechos quienes deben ser estudiados a fin de determinar su proximidad a la ley. Sí se sigue permitiendo “interpretar” la constitución seguiremos viendo sentencias del TSJ que prohíben investigar funcionarios acusados de corrupción, grotescos sobredimensionamientos del ejecutivo nacional, convalidación de violaciones a la constitución, entre otras aberraciones más. El Artículo 335 de la CRBV debe ser reformado cuando llegue el momento de reformar la carta magna a fin de subvenirnos de la tragedia que ha significado para Venezuela nuestro cavernario sistema presidencialista.

Fíjense; el Artículo 5 constitucional señala que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, pero ¿Cómo puede ser soberano un pueblo que ni siquiera puede escoger qué, cómo, cuándo ni cuánto comer y está sometido a una bolsa/caja de comida impuesta por el gobierno? Esta es una de esas locuras derivadas de las interpretaciones a nuestra constitución.

Otra traición a la patria es que los alimentos contenidos en los CLAP son en su mayoría importados, al régimen no le bastó haber destruido el aparato productivo nacional expropiando empresas y tierras en plena capacidad de producción, sino que además despilfarró el boom petrolero más alto y sostenido de la historia apoyando trabajadores, empresarios y economías de otras naciones por toxicidad ideológica, para afianzar lúgubres asociaciones estratégicas (para el gobierno no para el pueblo) buscando apoyos incondicionales y, desde luego, porque en las importaciones está implícito un jugoso negocio de comisiones/sobreprecios ampliamente denunciado (sin que se investigue). Cuando deguste un producto CLAP sepa está saboreando el apoyo a otras economías ¡No la venezolana!

Otra tergiversación del Estado contemplado en la carta magna es que los CLAP son distribuidos por organizaciones sociales cuyo elemento transversal es la partidización, léase; consejos comunales, comunas y demás estructuras similares que han hecho de la participación ciudadana una herramienta para la captación del voto forzado. Cuando usted esté engullendo un producto CLAP sabrá a qué sabe el apartheid político en su nivel más indigno, dicho sea de paso, el obsoleto Carnet de la Patria seguramente también formará parte de las restricciones para acceder a este fenómeno de mendicidad institucionalizada.

Esto no termina allí, la economía chavista, entiéndase “el bachaqueo”, hace de los productos CLAP un muy lucrativo negocio donde mafias uniformadas y civiles se enriquecen con el hambre del pueblo. Fuera de los CLAP quedan la inmensa mayoría venezolanos a quienes el gobierno califica apátridas por ser opositores, no militantes del psuv o por vivir en supuestas areas “no pobres” dejándolos a la deriva de la escasez y precios de dólar paralelo.

Sí algo caracteriza a los CLAP es justamente traición a la patria. @leandrotango
Leandro Rodríguez Linárez


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