Noticias optimistas


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Sab, 23/05/2015 - 06:00

Una movida estratégica de Facebook y el New York Times anunciada esta semana generó una luz de esperanza para el futuro de los periódicos, cuyo presente gris oscuro vaticinaba pronto un eclipse total.

Hasta ahora, y anquilosados en un pasado de oro basado con ganancias por circulación y publicidad a granel, la industria de periódicos no había acertado a crear un modelo de negocio capaz de competir en el nuevo ambiente digital. De la mano de Google y Facebook, la digitalización informativa cambió los hábitos de consumo de noticias. Los usuarios son más volátiles, menos leales a las marcas, prefieren un trato más personalizado e interactivo con la información. Sobre todo, estos sitios construyeron audiencias más jóvenes, cada vez más esquivas a los medios tradicionales.

Google News empezó por romper todos los esquemas habituales de consumo informativo, permitiendo a los usuarios leer contenidos de los medios que escogieran. Facebook y YouTube redoblaron la apuesta dando la estocada final. Al consumo más personalizado, sumaron video y fueron pioneros en llevar los contenidos a los teléfonos móviles, donde los usuarios ahora lo prefieren.

Lo más importante de la nueva alianza con Facebook – a la que se sumaron la web social Buzzfeed, NBC News, The Atlantic, y National Geographic, y los medios europeos The Guardian, BBC, Bild y Spiegel Online – es que está lejos de la estrategia ortodoxa de luchar contra el enemigo. La nueva visión de estos medios convencionales es la de aprovechar las virtudes extraordinarias de Facebook: Una audiencia de casi 1.500 millones de personas y la posibilidad de beneficiarse de la publicidad que hace rato viene recalando con fuerza en los sitios digitales.

El cambio de paradigma anima un futuro mejor para todos. Hasta ahora los medios convencionales estaban peleando contra Google, para que les comparta ganancias del “uso indebido” de contenidos del que se apropia. Llevó al gobierno español a crear una “tasa Google” o impuesto especial, que derivó en la retirada de Google News de España y en el posterior arrepentimiento de los editores, que sin Google, vieron disminuir el tráfico en sus sitios y, por ende, el interés de los anunciantes.

Esa lucha, por más justificada que pareciera, llevó siempre todas las de perder. Los usuarios mandan y el mercado también. No por nada, Jeff Bezos de Amazon compró el diario más importante de la política estadounidense, The Washington Post, por solo 150 millones, mientras que Facebook está valorada en 200 mil millones dólares.

Facebook también sale ganador. Redobla la experiencia de los usuarios por contenidos de calidad, que ya no se conforman con el “like”. Gana seguidores y perfecciona su comprensión sobre los hábitos de los lectores, permitiéndole ser más eficaz con la publicidad.

El nuevo modelo no es camino de rosas sin espinas. Hasta ahora Facebook había capitalizado sobre la idea de que los medios tradicionales son trasmisores de “malas noticias”, prefiriendo contenidos “light” creados por sus usuarios. Ahora tendrá que resolver bloqueos que generan sus algoritmos, capaces de detectar “hechos indecentes” que podían derivar en la sanción del usuario y hasta en el cierre de su cuenta.

Una foto del diario El Nacional de Caracas, de cadáveres apilados en una morgue para demostrar que el clima de inseguridad superó niveles inimaginables, hubiera sido fácilmente “censurada” por Facebook por no adaptarse a sus estándares éticos. Sus algoritmos la hubieran descartado por considerarla pornografía - así como a un desnudo del Museo del Louvre. Ahora, en cambio, la interpretarán como lo que es, una “buena noticia” o un instrumento del periodismo tradicional, capaz de hacer reaccionar a un gobierno o permitir que la sociedad aplique medidas correctoras.

El desafío para los medios que prefieren la “opción Facebook” es que enajenarán parte del conocimiento de sus audiencias y su tráfico; y que tendrán que preparar contenidos para una audiencia más juvenil, que exige más video e interacción, sin desmérito de calidad.
Sin embargo, el riesgo mayor es para los que reniegan la realidad y eligen seguir por fuera de las alianzas, adivinando caminos y bordeando precipicios. La época digital es implacable. Sobrevivirán solo aquellos que la abracen con creatividad, sin tapujos y con optimismo.

Fuente: http://www.ricardotrottiblog.com


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