Maduro, el chavismo y los “poderes especiales”

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Autor: Rogelio Núñez, publicado el

El régimen bolivariano de Venezuela se apresta a pedir por quinta vez desde 1999 una ley habilitante que concentre los poderes en manos del presidente. Nicolás Maduro lleva meses buscando el voto que le falta para que la Asamblea legislativa le otorgue esos poderes excepcionales que reflejan la naturaleza autoritaria e hiperpresidencialista del modelo chavista.
Acude Maduro este martes a la Asamblea para pedir la aprobación de una ley habilitante, que le daría poderes especiales para legislar sin control parlamentario: “Yo me estoy preparando plenamente y estoy preparando los planes especiales, parte de ellos los voy a explicar el martes en la AN. Voy a pedir poderes habilitantes para la lucha contra la corrupción y la guerra económica”.
“Yo se lo juro, nosotros vamos a derrotar de raíz todo el mal de la perversidad del sabotaje contra la vida económica del país”, concluía Maduro cuando defendía su petición.

LA NATURALEZA DE UN RÉGIMEN HIPERPRESIDENCIALISTA Y AUTORITARIO

El régimen chavista de la “Revolución bolivariana” se caracteriza por su tendencia hacia la polarización y la personalización del poder en detrimento de las instituciones.
Esto se refleja muy claramente en ese instrumento legal constitucionalizado que son las leyes habilitantes, las cuales le permiten gobernar sin control legislativo.
Los cientistas políticos están de acuerdo en que estas leyes van en consonancia con la naturaleza del régimen. Así Flavia Freidnberg, del Instituto de Iberoamérica señala que este tipo de regímenes “se ampara en los resultados de unas elecciones presidenciales que le otorgan legitimidad para hacer cambios, incluso si eso supone alterar la legalidad vigente. Las instituciones son utilizadas y luego despreciadas”.
“En el marco de un régimen político según el cual los gobernantes son elegidos a través de mecanismos competitivos y son considerados responsables por sus acciones, la manera de hacer política de los líderes tensiona su funcionamiento pluralista. Muchas de estas prácticas recuerdan a la “democracia delegativa”. Por ejemplo, el procedimiento de designación del Poder Judicial por Chávez, la aprobación de las Leyes Habilitantes”, concluye Freidenberg.
Para el politólogo Carlos Romero “la Habilitante dejó de ser una ley de emergencia para convertirse en un instrumento para legislar sobre cualquier tópico”.
Una consecuencia de esta práctica es “afianzar el poder de la Presidencia” en perjuicio del Parlamento y así cabe alertar “hasta qué punto esto es sano para la vida democrática”, añade.
Por su lado, Manuel Hidalgo y Javier Corrales señalan en un reciente trabajo que las leyes habilitantes son un reflejo de la tendencia caudillista e hiperpresidencialista del régimen: “En Venezuela la intervención del Jefe del Ejecutivo adquiere mayor significado debido al hiperpresidencialismo, a los componentes plebiscitarios del régimen, al desequilibrio de recursos y a la falta de financiación pública”.
“El diseño institucional del régimen que exacerba los poderes presidenciales frente al sistema anterior de Punto Fijo (1958- 1998) y el liderazgo y las prácticas de Chávez condicionarán mucho la labor del poder legislativo. El Presidente devendrá en el “gran elector” de la coalición gobernante (Álvarez, 2007, p. 282). Por su parte, los diputados oficialistas, conscientes del liderazgo y poderes presidenciales, no harán valer la autonomía de la AN. Es más, los parlamentarios delegarán gran parte de la función legislativa en Chávez al otorgarle amplísimos poderes a través de dos Leyes Habilitantes más, para un total de cuatro en toda su etapa como gobernante (1999, 2000, 2007 y 2010). En todos estos episodios habilitantes, el Presidente pudo dictar decretos y leyes en casi todas las materias importantes para un total de 224″, concluyen estos dos autores.

LAS OTRAS LEYES HABILITANTES

El régimen defiende las leyes habilitantes como un recurso legítimo y constitucional que hasta cuenta con antecedentes en la tan odiada y despreciada, por el chavismo, IV República.
El periódico oficial, El Correo del Orinoco, lo argumentaba así: “La Ley Habilitante es una herramienta jurídica de rango constitucional… Es una Ley sancionada por la Asamblea Nacional, en las condiciones establecidas por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, por lo que debe cumplir con los procesos formales inherentes a la elaboración de una Ley, según reza el artículo 203 de nuestra Carta Magna”.
El artículo 203 de la Constitución reconoce la existencia de unas leyes que, como destaca el propio régimen no son un invento del chavismo, ya que “entre 1961 y 1998, el Congreso de la República aprobó seis (6) Leyes Habilitantes que dieron origen a 172 Decretos con Rango y Valor de Ley, únicamente en las únicas materias económica y financiera, porque así lo contemplaba la Constitución de 1961″.
El recurrir a las leyes habilitantes se ha vuelto una tradición en los gobiernos de la “Revolución Bolivariana”.
Hugo Chávez lo hizo en cuatro ocasiones (1999, 2000, 2007 y 2010). Es decir, recurrió a ellas en los difíciles momentos del inicio de su gobierno (1999-2004), en el periodo en el que trató de dar un impulso definitivo a su régimen (2007) y en la nueva crisis que afrontó el chavismo entre 2010 y 2013 (inflación, crisis económica y la propia enfermedad del presidente y líder del régimen).
En 1999 se le otorgaron por 6 meses, por un año en 2000 (duraron hasta 2011), por 18 meses en 2007 (hasta 2008) y por otros 18 meses en 2010.
Ese último período de poderes especiales que obtuvo el 17 de diciembre de 2010 de la mayoría de la Asamblea Nacional (AN, unicameral) se extendió durante su enfermedad (su primera intervención fue en julio de 2011) y parte de la campaña para las elecciones presidenciales de octubre de 2012.
“Yo pido que la trabajemos (la Ley Habilitante) juntos, gobierno y el bloque de los diputados revolucionarios, bueno a nombre del pueblo bolivariano voy a promulgar la Ley Habilitante. Promulgada, aquí voy a poner venceremos”, así defendía Hugo Chávez la concesión de estos poderes en 2010.
“Yo había pedido la habilitación por un año, por 12 meses agradezco mucho a la AN que hayan debatido y hayan decidido lo siguiente: La habilitación al presidente de la República para dictar decretos con rango valor y fuerza de ley en las materias que se delegan tendrá un lapso de duración de 18 meses”, destacó.
Ahora Maduro se agarra a la ley habilitante quizá como el último recurso no ya para salvar su gestión, sino seguramente al propio régimen.

Fuente: http://www.infolatam.com/2013/10/07/maduro-el-chavismo-y-los-poderes-esp...

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