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Aquilino J. Mata: Momentos claves en la vida de Pavarotti (+Video)


Jue, 12/10/2017 - 11:24

Al cumplirse 82 años del nacimiento del célebre tenor italiano, compartimos algunos episodios de su vida, unos inéditos y otros poco conocidos, revelados por su asistente personal.

El peruano Edwin Tinoco, asistente personal de Pavarotti durante 12 años, editó en mayo pasado el libro “Pavarotti y yo”, donde revela aspectos, algunos inéditos y otros poco conocidos, de la vida del fallecido tenor, nacido en Módena, Italia, el 12 de octubre de 1935, por lo que hoy estaría cumpliendo 82 años. Entre los más interesantes tenemos:

Viajaba alrededor del mundo con decenas de maletas cargadas de aceite de oliva, pasta y salsa de tomate. Adoraba comer y cocinar. Los hoteles de lujo debían instalar una cocina en la suite para que el tenor se pusiera delante de los fogones.

Otra de sus pasiones era jugar a las cartas. Incluso llegó a echar una partida durante la fiesta de su boda con Nicoletta Mantovani, su segunda esposa.
También tenía algunas manías, como dormir en sábanas negras o cubrir las ventanas con papel de aluminio para que no entrara la luz.

Su fama adquirió proporciones desconocidas para un cantante de ópera, gracias a su unión con Plácido Domingo y José Carreras en aquel primer concierto de los Tres Tenores en 1990 en las Termas de Caracalla, que se convirtió en un evento musical y mediático. “Cuando se encontraban los tres era diversión total”, recuerda el asistente de Pavarotti.

Cuando su cáncer de páncreas se agravó, Plácido Domingo llamaba todos los días para saber cómo se encontraba y José Carreras fue muchas veces a Italia a visitarlo.

Los Tres Tenores fueron un antes y un después en la vida de Pavarotti. Los aficionados recuerdan todavía sus conciertos bajo la Torre Eiffel en 1993 o ante más de 250.000 personas en el Hyde Park de Londres.

En 1992 se embarcó en una nueva aventura musical con “Pavarotti and Friends”. En el anfiteatro de su Módena natal, el divo italiano se subió al escenario al lado de estrellas del pop y el rock para unir la música ligera a la lírica en favor de organizaciones humanitarias.

La relación de Pavarotti con su secretaria, Nicoletta Mantovani, 34 años menor que él, era un secreto a voces. Pero unas fotografías de la pareja besándose, publicadas por una revista italiana en 1996, precipitó el divorcio de su primera mujer, Adua Veroni, madre de sus tres primeras hijas -Lorenza, Cristina y Giuliana, después de casi cuarenta años juntos.

Adua Veroni descubrió la infidelidad de su marido, gracias a la confesión de la propia Nicoletta un año antes. Fue en el Royal Albert Hall de Londres. Mientras la gente tomaba sus asientos y el tenor se preparaba para salir, ambas se encontraron en el camerino. “Señora Veroni, usted debe saber que las voces que circulan son ciertas: Luciano y yo nos amamos”, dijo Nicoletta a la todavía esposa de Pavarotti. Adua ni siquiera respondió y prefirió salir del camerino en ese momento.

En 2003, después de 11 años juntos, el tenor se casó con Nicoletta. Un año antes había nacido Alice, la única hija de la pareja.

La muerte del tenor supuso un tsunami para toda la familia. A pesar de que las hijas del primer matrimonio, e incluso su ex mujer, estuvieron al lado del divo y de su nueva familia durante su enfermedad, tras su muerte nunca más volvieron a verse.

En una primera versión del testamento Pavarotti dividió a partes iguales su herencia, según marca la ley italiana. El 50% de sus bienes -valorados en unos 200 millones de dólares- los distribuyó entre sus cuatro hijas y el otro 50% fue a parar a su viuda.

Sin embargo, la existencia de una segunda versión del testamento, redactada seis semanas antes de morir, y en donde Nicoletta resultaba además heredera universal del patrimonio en Estados Unidos del tenor -tres apartamentos y diversos bienes por valor de casi 18 millones de dólares- provocó un enfrentamiento con las hijas mayores. Un año más tarde, la primera familia de Pavarotti y su viuda llegaron a un acuerdo, que no trascendió.

En sus últimas voluntades, Pavarotti también tuvo un recuerdo para sus amigos y colaboradores, a los que quiso agradecer su lealtad. Su fiel asistente peruano recibió 500 mil dólares, al igual que su histórica secretaria, Verónica Zeggio. Al asistente le dejó también su colección de más de 500 corbatas.

Aquilino José Mata/ EDC


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