Como el tango Cambalache: Qué pena ajena con ese Mercosur

Publicado el Miércoles, 4/July/2012

La divulgación de los tejemanejes para incluir a Venezuela en el Mercosur produce irrefrenable vergüenza ajena. Al final, toda la presunta defensa de la democracia se resolvió en un vulgar negociado para ponerle las manos al mercado venezolano, incapaz de producir nada competitivo que vender pero lleno de dólares para comprar toda clase de cachivaches.

El señor Mujica intentó una vez más, aunque inútilmente, conservar la dignidad que alguna vez nos mereció admiración; y a través de su canciller trató de matizar el ingreso vergonzante de Chávez, que no de nuestra Nación: “el ingreso fue muy discutido y aún no es definitivo”. Pero inmediatamente fue corregido por Brasil, el dueño del bate y la pelota: “esto fue por unanimidad y es definitivo”. La Argentina, segunda beneficiaria del festín petrolero, se plantó igualmente clara a favor del cambalache: Venezuela por Paraguay.

Cómo suele repetirse la historia: el modesto país que es Paraguay le dio –y hoy le repite- lecciones de valor y dignidad a los lamentables gigantes que lo rodean. Y el pobre Uruguay trata de componer un gesto decente, pero solo atina a producir una lastimosa morisqueta.

Y a todas estas, ¿para qué sirve el Mercosur?

@TUrgelles

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