Manuel Malaver: La paz de Maduro nació podrida

Publicado el Viernes, 14/March/2014

No convenció Maduro ni a los chavistas con su propuesta de paz, y así, la última oportunidad de que ganara alguna seriedad tanto dentro, como fuera del país, se le volvió sal y agua. La razón es muy sencilla: no se puede hablar de paz desde los fusiles, perdigonazos y gas lacrimógeno; no se puede hablar de paz mientras se continúa asesinando ciudadanos por el solo delito de protestar porque no hay comida, medicinas, servicios públicos, ni seguridad personal en ningún rincón de Venezuela.

Nicolás Maduro

Es el resultado de pretender imponerle a los venezolanos una dictadura neototalitaria para que un grupos de civiles y militares fascistas y colectivistas destruyan al país, mientras le entregan sus recursos a un gobierno extranjero.

Maduro, Cabello, Jaua, Rodríguez Torres, Rafael Ramírez, Wilmer Barrientos, Carmen Meléndez, Luisa Ortega, Noguera Pietri, y otros, son los reyes de esta baraja que, al igual que las bandas asesinas del carnicero de Damasco, Bashar Al Assad, quieren reducir la protesta popular a sangre y fuego para que Fidel Castro, y su hermano Raúl, se conviertan por el derecho de conquista en los dueños de Venezuela.

Es una traición que solo encuentra iguales en los comienzos de la “Segunda Guerra Mundial”, cuando algunos líderes y presidentes de naciones del Norte de Europa, pactaron con Hitler y le abrieron las puertas a la anexión alemana.

Traidores que después serían sentados en el banquillo de los acusados durante el “Juicio de Nuremberg” para ser condenados a muerte unos, o a cadena de perpetua otros, pues traicionar a sus países y matar ciudadanos para entregárselo a un poder extranjero, es que un crimen que no puede conocer otra sanción que la pena máxima.

Por Manuel Malaver / El Diario de Caracas
@MMalaverM

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