Era cuestión de fechas, de elegir un día en el calendario para anunciar lo que ya muchos imaginábamos. La noticia de la muerte de Hugo Chávez se ha producido en la tarde del pasado martes, pero desde hacía meses era predecible su pronto final. Los medios oficiales cubanos habían mantenido la versión de su lenta pero ascendente recuperación, para deslizar sólo en las últimas semanas los detalles de algunas complicaciones. Como un guión bien cuidado fue manejado el asunto, como un guión escrito en la Plaza de la Revolución de La Habana, por dos hermanos a los que el fallecimiento de su discípulo de Miraflores, los ha dejado en una situación muy delicada.