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Misterios de la muerte: los cadáveres que no se descomponen


Jue, 18/05/2017 - 11:58

A lo largo de la historia, a través de múltiples descubrimientos arqueológicos, los casos del hallazgo de cadáveres milenarios que, lejos de ser un montón de huesos, conservan piel, músculos y en algunos casos órganos intactos, se repite.

Según ha explicado la ciencia, típicamente, existen dos motivos para la preservación incorrupta de los cadáveres. Por un lado, obedeciendo a causas naturales, es frecuente encontrar desecación por saponificación o por petrificación. El resultado es una momificación natural.

Este tipo de conservación se da por factores climáticos, como en el caso de la desecación, cuando el ambiente es lo suficientemente seco. Además, el lugar debe estar libre de insectos y el organismo debe, de algún modo, destruir las bacterias que actúan en el proceso de putrefacción.

Cuando, en cambio, el ambiente tiene algo de humedad, pero es lo suficientemente estéril, los tejidos sufren una mutación conocida como saponificación o cera cadavérica. Así, desde la grasa corporal, los tejidos se transforman en una especie de cera.

En el caso de la petrificación, debe suceder que un cadáver no esté en contacto con el oxígeno, y que las partes vacías del cuerpo resulten rellenas de minerales disueltos por el agua. Así, a través de la filtración, los restos mortales se mineralizan y petrifican.

Por otro lado, existe la momificación artificial, es decir, aquella que responde a la intervención de la mano del hombre, que ha ideado varios métodos, como el de las célebres momias del Antiguo Egipto, o la conservación de los cuerpos como el de Lenin o el Papa Juan XXIII.

Fuente: Tu History / VIC


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