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El tipo de pérdida de audición repercute sobre el buen funcionamiento de oídos


Jue, 16/03/2017 - 10:29

El tipo y la gravedad de la pérdida de la audición pueden repercutir sobre cuán bien funcionan los audífonos. Debido a que existe una variedad de audífonos, cuando no funciona el primero con el que uno intenta, es preciso solicitar al audiólogo que recomiende otro. En las personas cuya pérdida de la audición no se beneficia con los audífonos, una alternativa útil puede ser otro dispositivo llamado implante coclear.

Los oídos se componen de tres áreas: el oído externo, el oído medio y el oído interno. Cuando uno escucha algo, las ondas de sonido pasan a través del oído externo y producen vibraciones en el tímpano que son transmitidas por los tres huesecillos del oído medio hasta el oído interno que está lleno de líquido. El oído interno es una estructura con forma de caracol que se conoce como cóclea.

Dentro de la cóclea hay miles de diminutas vellosidades que ayudan a convertir las vibraciones sonoras en señales eléctricas que se envían al cerebro a través del nervio auditivo. Las vibraciones de los diferentes sonidos afectan a esas diminutas vellosidades de manera distinta y eso hace que el cerebro reciba señales diferentes. Así es como se distingue un sonido de otro.

En la mayoría de las personas que desarrollan pérdida de la audición, las vellosidades en la cóclea están dañadas o ausentes, normalmente como resultado del envejecimiento o de la exposición a ruidos fuertes, así como por motivos genéticos. Eso significa que las señales no pueden transmitirse bien al cerebro.

Los audífonos no reemplazan ni regeneran a las vellosidades dañadas, razón por la que no logran restablecer completamente la audición normal; pero pueden mejorar la capacidad de escuchar porque amplifican el sonido y, de esa manera, permiten escuchar los que son difíciles de oír. No obstante, aunque el nivel del sonido aumenta con los audífonos, uno todavía puede notar una cierta pérdida de la audición.

La mayoría de los audífonos son digitales y pueden programarse individualmente para analizar y ajustar el sonido según el tipo específico de la pérdida de la audición, de la necesidad de escuchar y del nivel de los sonidos circundantes. Si bien los audífonos pueden programarse para amplificar ciertos sonidos, estos no logran eliminar los ruidos de trasfondo.

Los audífonos varían mucho en precio, tamaño y características: unos entran completamente dentro del canal del oído, otros se colocan en la parte exterior de la oreja y algunos cuelgan de la parte superior de la oreja y se asientan detrás de la misma. El audiólogo puede revisar con usted las alternativas y ayudarlo a elegir la que sea mejor para sus necesidades.

Ajustarse a los audífonos puede llevar tiempo hasta decidir si son los correctos o no. Por ello, los audífonos ofrecen un período de prueba y durante ese período, el paciente debe colaborar estrechamente con el audiólogo para determinar qué es lo mejor para sus necesidades de salud. Ante cualquier duda, el paciente no debe vacilar en hablar con el audiólogo porque esa persona puede ajustar los audífonos u ofrecer otro tipo diferente y mejor para el caso.

Si su pérdida de la audición es grave e imposible de controlar con audífonos, el implante coclear puede ser otra alternativa de tratamiento, siempre y cuando sea médicamente adecuado. El dispositivo pasa por alto a las vellosidades que no funcionan en el oído interno y brinda al cerebro la capacidad de volver a percibir los sonidos. El implante coclear incluye un procesador externo que va detrás de la oreja y un receptor interno que se coloca debajo de la piel y por detrás de la oreja.

De todas maneras, los audífonos pueden mejorar significativamente la audición en la mayoría de las personas con pérdida de la audición entre leve y moderada, así que si usted colabora con el audiólogo, es probable que encuentre los audífonos adecuados para sus necesidades. Dra. Gayla Poling, Audiología de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

NP Mayo Clinic / VIC


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