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Pedro J. Torres: Menos de 2% de casos de obesidad infantil son producidos por factores hereditarios


Jue, 09/11/2017 - 00:00

Ciertamente, la obesidad y el sobrepeso pueden tener una variedad de causas: metabólicas, endocrinas, hereditarias, etcétera., pero por amplio margen las principales son, en primer lugar, la ingesta inadecuada y excesiva de alimentos que implica un aporte de calorías superior al que el organismo necesita para su funcionamiento, exceso que se almacena en forma de grasa y que no se quema a través de la actividad física a causa de, en segundo lugar, el sedentarismo. Esta información es comentada y divulgada por la Fundación Torres-Picón, en colaboración a actividades preventivas en todo el mundo.

Pedro J. Torres, con el ex presidente de México Felipe Calderón; ambos en favor de la cultura por la vida sana

A menudo se exagera la importancia de la herencia como factor desencadenante de la obesidad infantil, especialmente si se toma en cuenta que la probabilidad de que un niño desarrolle obesidad es de 50% si uno de los padres es obeso, probabilidad que se eleva al 80% si ambos padres lo son; sin embargo, un estudio realizado en Estados Unidos demostró que de cada diez niños adoptados por padres obesos, nueve llegan a desarrollar obesidad, lo cual desmiente la importancia del factor hereditario como elemento determinante de la obesidad infantil.

En tal sentido, la doctora Dolo Gurrea, pediatra especialista en gastroenterología del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre, en España, puntualiza: “La causa más frecuente de obesidad infantil, del 95 al 99%, es llamada obesidad nutricional, simple o exógena, relacionada con factores ambientales y el desequilibrio entre la energía ingerida y la gastada”, es decir que, en casi la totalidad de los casos, los niños son obesos simplemente porque ingieren más calorías de las que necesitan. En el resto de los casos, hasta un 5%, la obesidad se debe a otros factores, como trastornos metabólicos, y sólo de un 1 a 2% obedecen a causas genéticas.

No obstante, destaca la especialista, que “incluso aquellos niños y niñas que genéticamente tengan mayor predisposición a ser obesos, no tienen porqué serlo si siguen una dieta equilibrada”. Es en este aspecto donde se pone de relieve la importancia del papel de los padres, ya que son ellos los responsables de suministrar a sus hijos una nutrición balanceada, saludable, acorde con sus necesidades, así como iniciar en ellos la adopción de buenos hábitos de alimentación y fomentar el ejercicio físico como práctica cotidiana.

Para ello es imprescindible que los padres se conviertan en ejemplo, cuidando su propia alimentación y realizando actividades físicas con regularidad. Es igualmente importante no ceder a la tentación de darles a los niños solamente alimentos que les gusten sino, como recomienda la doctora Gurrea, “introducir aquellos alimentos que cuestan más, como verduras o frutas, en pequeñas cantidades para ir acostumbrando al paladar a nuevos sabores e ir aumentando poco a poco la ración. Puede ayudar, por ejemplo, ir con ellos al supermercado y pedirles que sean ellos quienes elijan entre distintas frutas y verduras”; advierte que el gusto por aquellos sabores que no se haya introducido antes de los dos años, más tarde será muy difícil de adquirir.

Explica la doctora Gurrea que el desarrollo del tejido adiposo y la multiplicación de las células grasas ocurre desde el nacimiento hasta los seis años de edad; si durante este periodo el niño se alimenta en exceso, el número de células grasas crece más de lo necesario, produciéndose un exceso de tejido adiposo que posteriormente será muy difícil de manejar, de allí la importancia de iniciar el aprendizaje de hábitos de alimentación saludable lo más temprano posible.

Los padres debemos estar informados y mejorar tanto la calidad como la cantidad de nuestro apoyo y ayuda, comenta Pedro J. Torres, portavoz y presidente de la Fundación Torres-Picón, enfocada en prevención de la obesidad infantil y en el estímulo de la cultura y las artes en pro del desarrollo integral de los niños y jóvenes.

“Por eso, en casa, los padres y representantes tenemos una gran responsabilidad en el asunto, como también en la escuela los maestros. El combate de la obesidad infantil no solamente compete a las autoridades encargadas de diseñar las políticas públicas”, señaló Torres.

GF/EDC


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