Capriles y su sombra


Alfredo Sánchez's picture
Jue, 26/07/2012 - 07:57

El peor error de Henrique Capriles hasta ahora ha sido centrar exclusivamente el foco de su campaña en valores positivos como el trabajo y la educación. Así, tan solo se dirige al lado "luminoso" del alma del venezolano. "El otro candidato", en cambio, con su lenguaje bélico y su bipolaridad manifiesta, le habla a la luz y a la sombra, a lo claro y a lo oscuro. Su discurso busca mimetizarse con el de la oposición, ser más combativo y confrontacional que quien está en la lógica y natural posición de serlo. Su "locura" guerrerista contrasta con el "corazón venezolano". Incluye a los contrarios. Invoca sentimientos elevados (la patria) y a la vez apela a lo más básico (la guerra). De ahí su fuerza. Es ángel y demonio. Es decir, humano. Capriles, en cambio, solo quiere ser luz. Y un ángel no gana elecciones, menos con un rival curtido en estas lides. Para derrotar a este demonio hay que canalizar las emociones negativas, latentes y manifiestas, conscientes e inconscientes, del venezolano. Darle expresión a la sombra. Sacar la rabia que hay hasta convertirla en una llamarada capaz de sublevar a los pobres como lo hizo Jesús con los mercaderes del templo. No hay que tenerle miedo a esa furia, solo hay que dosificarla para que esta bola de fuego no lo consuma a él y lo devore como lo hizo con su oponente, a quien a todas luces se le fue la mano en el uso del recurso. Encontrar este punto de equilibrio será la clave para el éxito de la campaña opositora. Desestimarlo, significará perder las elecciones. El tiempo corre y la campaña se acorta. ¿Quién dijo miedo?


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