El dolar, moneda de curso legal en Venezuela


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Mar, 16/04/2019 - 22:38

Decimos que una moneda es de curso legal, cuando es establecida por ley y aceptada como medio de pago y/o cambio a lo largo y ancho del territorio nacional. En Venezuela, la moneda de curso legal desde 1879, ha sido “El Bolívar”, en conmemoración al padre y libertador de la Patria; y la cual sustituyó a “El Venezolano” (la cual fue el primer intento de moneda única en el país y que paso a desterrar los patrones oro, plata y perla, como medios de intercambio comercial en el país).

En sus 140 años, el Bolívar no solo ha sufrido una pérdida considerable de su valor, sino que también ha perdido su identidad hasta el punto de casi desaparecer. Su valor ha disminuido de manera rápida y estrepitosa (hasta llegar en la actualidad a puntos históricos), donde su valor material superó con creces su valor nominal, y es por ello que vemos como billetes y monedas de todas las denominaciones son desechados en las calles, utilizados como material para la elaboración de recuerdos y bisutería, y hasta utilizados como verdaderos billetes de monopolio.

Lamentablemente, su valor no es lo único que ha perdido, sino que también ha perdido su identidad; su nombre se ha pervertido al punto que en menos de una década ha cambiado dos veces de denominación.

El primer cambio fue en el año 2008, donde recibió el apellido “Fuerte”, bajo la promesa que la eliminación de tres ceros a la moneda, ayudaría a que la moneda nacional se recuperara ante las otras monedas del mundo, a reducir la inflación a un solo número y para otorgar mayor eficiencia en el sistema de pagos. El segundo cambio fue en el 2018, esta vez su denominación fue de “Soberano”, esta vez quienes ocupan el Gobierno Nacional apelaron por el termino soberanía, como una forma de justificar el descalabro económico y la eliminación nuevamente de cinco ceros a la moneda, basados en una supuesta guerra contra la economía nacional y que esta nueva moneda “soberana” detendría la inflación, la escasez de billetes y coadyuvaría a la recuperación económica. Pero resulta que, ninguno de los dos cambios en la denominación de la moneda, ha logrado cumplir los fines y metas por las cuales nacieron y la explicación es una sola, y es que ninguna denominación de la moneda, traerá por si sola un cambio en el rumbo de la economía del país.

Ahora bien, en la Venezuela de hoy, ya el problema no solo radica en el cambio del valor o en la denominación de la moneda, sino en la desaparición total de la misma. El Bolívar, en cualquiera de sus denominaciones fuerte o soberano (las cuales extrañamente conviven desde el punto de vista legal en el país) no existen como medio de intercambio comercial en el país, sino que todas las transacciones, desde la mas sencilla a la mas compleja se realizan en moneda extranjera.

Hoy la economía Venezolana se mueve con base a transacciones en dólares, euros, pesos y en cualquier otra moneda que sea de libre circulación en el extranjero. Las bases de los precios, las estructuras de costo y las tablas de servicios están totalmente dolarizadas y estandarizadas en la práctica. Ir a un mercado popular, contratar a un plomero, adquirir un bien o incluso la cesta básica, pasa irremediablemente por el pago en moneda extranjera, hasta llegar al punto que en muchos casos, ni si quiera el Bolívar es aceptado, así sea a la tasa que marca el mercado paralelo.

De tal manera, podríamos decir que en la práctica desapareció totalmente “El Bolívar” y se ungió el dólar como moneda de curso regular dentro del país, el cual si bien no es de curso legal, por no estar contemplado en nuestro ordenamiento jurídico, paso a ser el marco referencial y objeto de intercambio comercial en el país, logrando así que el uso de dicha moneda sobrepase la realidad legal del país.

Es necesario recordar que el uso y la costumbre son fuentes del derecho y que estas normas jurídicas no escritas, pero que vinculan de manera directa a los ciudadanos a través de actos, son aceptadas por todos los ciudadanos y generan un convencimiento que dicha práctica es imperativa y por ende produce derechos y obligaciones en todos los ciudadanos. Es decir que, el uso del dólar en Venezuela (asimilando su uso a la costumbre y sin querer entrar en discusiones doctrinales sobre su significado) paso a tener un carácter imperativo generador de obligaciones y derechos en la población y por eso quienes ocupan el Gobierno Nacional o el Gobierno que lo suceda, los órganos legislativos y la administración de justicia, deben entender dicha situación y buscar adaptar esa realidad al sistema legal, para así evitar que este uso se convierta en una situación incontrolable a lo interno, so pena de quedarse totalmente ajeno desde el punto de vista impositivo, fiscal y coercitivo, convirtiendo en una suerte de paraíso fiscal y legal al país.

Si bien en la actualidad el dólar y las demás monedas extranjeras son de circulación regular en el país, no quiere decir que en el futuro se deba abandonar a El bolívar como figura de intercambio comercial, ni mucho menos que se deba dolarizar totalmente la economía (como piensan muchos economistas), sino que se podría fortalecer realmente la moneda nacional, a través de medidas reales, políticas ciertas y sobre todo con el cumplimiento de los principios fundamentales de cualquier economía que son la generación de confianza y disminución del riesgo país; la producción nacional y el equilibrio entre el ingreso y el gasto público.
Angel Dominguez


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