Política sin palabra, no es política


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Lun, 27/11/2017 - 18:21

La búsqueda de la satisfacción de las necesidades básicas del hombre, la convivencia social, la estabilidad y seguridad frente a los demás, dieron origen a lo que hoy en día conocemos como política, la cual desde sus inicios, estuvo ligada directamente al orden social y a la existencia de un gobierno encargado de garantizarlo.

Ser político y ejercer la política no es un tarea fácil y muchos menos agradecida, ya que conlleva muchos sacrificios, a veces desconocidos por el ciudadano común; pero quienes deciden ejercer tan loable función, normalmente, los mueven un interés superior, que no es otro que la satisfacción del interés social y el bien común; aunque pueden existir algunos casos, donde el interés que impulsa a una persona a ejercer la política sea otro, aunque en ese caso, no estamos en presencia de la política como fin, sino de una nefasta instrumentalidad de ella.

Existen diversas clases de políticos, entre los cuales encontramos el Político Innato, que es aquel que nace con el liderazgo y la vocación de servicio, el cual ha obtenido su conocimiento político a través de la experiencia que le otorga la convivencia social y son aquellos que normalmente vemos como lideres sociales, vecinales o como representantes de su grupo o comunidad; también tenemos los Políticos de formación, que son aquellos que obtienen esta calificación a través del estudio, la capacitación y la formación en las áreas de incidencia de la política o en áreas específicas del conocimiento que los impulsan a ejercer el servicio público; y finalmente tenemos los Políticos por imposición, que son aquellos, que muchas veces no poseen la referidas cualidades innatas ni la formación política, pero que como consecuencia del auge del partidismo, han llegado a ejercer y dominar la política, incluso ocupando los mas altos cargos que podría ejercer político alguno dentro del país.

Ahora bien, cada tipo de político tiene sus características típicas y sus requisitos básicos, pero independientemente del tipo de político que se pretenda ser, existe un requisito básico y común que se debe cumplir para ejercer la verdadera política y sobre todo para sobrevivir y perdurar en ella; y este requisito no puede ser otro que LA PALABRA, entendida ésta como un valor moral y un compromiso social de obligatorio cumplimiento.

Para ser un verdadero político se necesita tener palabra, es decir, actuar conforme a lo que se pregona; cumplir con lo que se promete, ser leal al pueblo y sobre todo ser fiel a sus convicciones, ideales y valores; si no hay compromiso con la palabra, pues no se esta haciendo política ni muchos menos se logrará satisfacer el interés social y el bien común, el cual es el fin único de ella.

Hoy en Venezuela, vemos como una gran parte de los políticos han dejado de tener palabra, y sus actuaciones difieren totalmente de lo que proponen e incluso de lo que critican; tampoco cumplen con las promesas que realizan, convirtiendo las campañas electorales en una suerte de circo de ofertas que no pueden cumplir, ya sea por estar fuera de sus funciones y atribuciones legales, o simplemente por su inviabilidad en el tiempo y espacio y que su único fin es llevarlos al cargo al cual optan y no la satisfacción de la necesidad del pueblo; adicionalmente, se olvidan de su pueblo, se transforman en burócratas de oficina, donde se desconectan totalmente de la realidad de las calles; y lo peor es que traicionan sus propias convicciones, ideales y valores, incluso las mas arraigadas, como son la libertad y la democracia, a cambio de cuotas de poder, cargos o prebendas de otro tipo.

Sin embargo, no todo esta perdido en Venezuela, todavía quedan políticos con palabra, que actúan consecuentemente con lo que proponen y que se han mantenido incólumes con respecto a sus propuestas y soluciones para el país en medio de la actual crisis y sobre cual es la ruta para lograrlo, aún cuando dicho pensamiento a diferido del pensamiento de la mayoría de los partidos políticos que los acompañan; demostrando altos valores, convicciones e ideales políticos, morales y sociales.

Sin ánimos de ser vidente, ni mucho menos adivino, y si estos políticos mantienen su palabra como lo han hecho hasta ahora; estos son los políticos que estarán destinados a dirigir los caminos de este patria en un futuro no tan lejano y tendrán todo el éxito y el reconocimiento público por parte del pueblo Venezolano.
Angel Dominguez


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