Bodas de Titanio en Buckingham Palace


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Lun, 27/11/2017 - 10:07

La reina Isabel II de Inglaterra (91 años) y Felipe de Edimburgo (96) acaban de incorporar un nuevo hito a su longeva vida. La pareja real sumó 70 años de matrimonio el pasado 20 de noviembre, celebrando así sus bodas de Titanio, la única en las monarquías europeas que puede anotar esta marca. Llevan juntos como marido y mujer desde 1947, cuando se dieron el “sí, quiero” en una ceremonia en la Abadía de Westminster.

El camino no ha sido sencillo. Han vivido momentos de todo tipo: de crisis, de vergüenza pública por las comentadas y continúas infidelidades de él, de tensión familiar por los divorcios de sus hijos y de distancia exigida por la Corona. Pero todos los han conseguido superar a base de sacrificio y lealtad.

Cuando, siendo aún muy joven, Isabel se enamoró perdidamente del joven y apuesto oficial de la marina, el teniente Felipe Mountbatten, y decidió que él sería el hombre de su vida, todavía no sabía que por encima del amor había una fuerza más grande y superior: su deber como reina. Todo lo demás quedaba relegado a un segundo plano. Su matrimonio también.

Felipe de Edimburgo, después de renunciar a su nacionalidad griega, a sus apellidos paternos y a su carrera militar para casarse, tampoco atisbó que desde el mismo momento en que su esposa se convirtiera en reina, nada volvería a ser como antes en su matrimonio. Fue consciente de ello en el primer viaje oficial que hicieron después de la coronación de Isabel II.

La reina y su marido se embarcaron en una gira de seis meses alrededor del mundo para visitar todos los países de la Commonwealth (mancomunidad de naciones vinculadas al Reino unido) y al bajar del avión en el primer destino Felipe recibió un difícil cometido, que tendría que acatar toda su vida: según el protocolo de la Casa Real británica, debía caminar siempre unos pasos por detrás de su esposa en todos los actos oficiales.

A pesar de la distancia que siempre ha habido entre ellos, el día de su matrimonio fue uno de los más felices de sus vidas. A la ceremonia asistieron más de 2.000 invitados y la BBC radiodifundió el enlace a más de 200 millones de personas en todo el mundo. Ella lució un diseño elaborado en satén color marfil decorado con 10.000 perlas blancas y un ramo de novia de orquídeas blancas y una ramita de mirto.

El banquete tuvo lugar en el Palacio de Buckingham, con una torta nupcial que ha pasado a la historia por su gran tamaño: tenía cuatro pisos y pesaba 200 kilos. New Hampshire (Estados Unidos) y el castillo de Birkhill (Escocia) fueron los destinos elegidos para disfrutar de la luna de miel. Fruto de su amor nacieron sus cuatro hijos: Carlos, Ana, Andrés y Eduardo.

Con motivo de los 70 años de la boda, el palacio de Windsor fue el escenario en donde lo celebraron, rodeados de familiares y amigos cercanos. Los invitados disfrutaron de langosta y un pastel que era una réplica exacta del que tuvieron hace siete décadas. Estuvieron presentes los cuatro hijos de la pareja, así como todos los nietos. Los príncipes Harry y William -hijos del príncipe Carlos y Lady Di- fueron captados llegando al palacio, William acompañado de su esposa, Kate Middleton, quien lució un collar de perlas prestado por la reina para la ocasión. A Meghan Markle, la novia de Harry, no la invitaron, posiblemente por la regla de no llevar a nadie a este tipo de eventos si aún no hay un compromiso formal.

Aquilino José Mata/ EDC


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