La Dama de Hierro francesa


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Lun, 08/04/2019 - 12:14

La Torre Eiffel está de cumpleaños. El icónico monumento de París llegò a su 130 aniversario con su popularidad intacta y superando todas las expectativas que generó en su nacimiento. Creada con motivo de la Exposición Universal de 1889, debía durar 20 años antes de ser desmontada, pero la instalación de una antena de radio la salvó de su desaparición. Ahora es uno de los monumentos más famosos en todo el mundo.

“La gran dama de hierro” que preside París, como muchos la califican, es un hito arquitectónico del siglo XIX. Las obras para su instalación empezaron el 28 de enero de 1887 y tardaron dos años en finalizarse, costó casi ocho millones de francos de la época y participaron en su ejecución 250 obreros y 50 ingenieros. Es un proyecto de Gustave Eiffel, del que recibe su nombre. A estos datos, que son bastante conocidos, se añaden otros que, no por menos notorios, dejan de ser interesantes:

En 1912, Franz Reichelt, un sastre de prestigio e inventor, quiso probar un paracaídas que había construido siguiendo los planos de Leonardo da Vinci. Decidió saltar desde lo alto de la torre y el resultado fue que se precipitó al vacío mientras un equipo de filmación registraba el incidente. Murió a la edad de 33 años

Durante la Primera Guerra Mundial funcionó como radio militar para interceptar los mensajes enemigos de Berlín. Y uno de los mensajes codificados trataba sobre la agente H21, lo que permitió arrestar y condenar a Margaretha Geertruida Zelle (Mata Hari) por espionaje. Fue fusilada el el 15 de octubre de 1917.

Una de las anécdotas más divertidas la protagonizó Victor Lustig, en 1925, un timador profesional que tuvo la gran idea de vender la torre Eiffel haciéndose pasar por un representante del gobierno. Alegó que el Ayuntamiento no podía mantener tal estructura y quería venderla. Con su encanto consiguió embaucar a un comerciante, André Poisson, que no lo denunció por vergüenza. Lusting intentaría realizar una segunda venta sin éxito.

En 1940 París estaba ocupada por los nazis. El 28 de junio de ese año Hitler visitó la ciudad con especial predilección por la torre, pero lamentablemente para él no pudo contemplar las vistas desde lo alto, ya que la resistencia había cortado los cables de los ascensores para que no pudieran subir. La alternativa eran 1.665 escalones, por lo que descartaron su ascenso.

Una estadounidense, Erika LaBrie, cuando la visitó en 2004 se enamoró de ella, así que decidió casarse con la estructura. Su boda tuvo lugar en 2007 y cambió su nombre por el de Erika Eiffel. Es fundadora de OS Internationale, una organización para quienes desarrollan relaciones significativas con objetos inanimados.

De la torre Eiffel se han hecho muchas copias, más de 30 repartidas por todo el mundo, como la del hotel y casino París Las Vegas, en Estados Unidos; o la de Tianducheng, a las afueras de Hangzhou, en China; o la de Grecia, que mide 26 metros de altura; o la de México, en Durango, entre otras. Pero ninguna es tan bonita y espectacular como la real.

Aquilino José Mata/ EDC


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