Fuera del perol


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Miércoles, 01/08/2018 - 07:09

Las huelgas y protestas se intensifican desordenadamente en un país dominado por el caos y la desidia. Todas las peticiones son razonables y justificables cuando repentinamente nos damos cuenta ¡aquí no hay gobierno! ... y entonces ¿de qué sirve toda esta pedidera? Las distintas quejas no van a lograr que el principal culpable resuelva lo que ellos mismos complicaron. ¡La única protesta que se debe hacer es para tumbar al chavismo hasta que salgan del poder!

Las huelgas por aumentos salariales son como el caso del que se está ahogando y pide que le tiren agua porque tiene sed: no hay aumento salarial que no se lo trague la inflación, sobretodo en un país que imprime billetes en la fotocopiadora (sin un valor real ni respaldo). ¿Alguien cree que algún paro universitario le va a quitar al sueño al gordiflón que ni siquiera se graduó de bachiller? Por favor, amigo lector, créame que las enfermeras, médicos, maestros, profesores, etc. deberían ganar muchísimo más que los inservibles militares, pero el aumento de un salario nominal sólo los llevará a pasar un hambre soberanamente real. El problema no es que haya unas 50 protestas en todo el país, sino que esas protestas aleatorias no le causan la más mínima cosquilla a la dictadura más férrea de Latinoamérica.

Como explicó Alberto Barradas: “No es quitar ceros, es quitar a Maduro y todo el régimen. No es que aumenten salarios, es quitar a Maduro y todo el régimen. No es elecciones, es quitar a Maduro y todo el régimen. Entenderlo es crucial”. Es urgente coordinar todas las protestas a nivel nacional y dirigirlas a sacar al dictador y todos sus borregos. Es necesario unificar a toda la sociedad civil para que actuemos contra los grandes culpables: ¡todo el régimen dictatorial!

El régimen nos lleva la delantera: aquellos que no han podido sobornar directamente lo han hecho a través de sus cuñados. A los incomprables los han silenciado de mil maneras. El grillete más pesado es un hijo, como bien lo está experimentando ese líder que ahora tiene casa por cárcel: en Ramo Verde gritaba LIBERTAD a todo pulmón y ahora en su casa ni un pio-pio susurra debajo del colchón.

El tirano jamás va a cumplir las peticiones del pueblo: la escasez de comida y medicinas son parte del plan para tener un pueblo débil. Las fallas productivas son para mantener a los generales del chanchullo felices traficando insumos. Las deficiencias de servicios son para favorecer el bachaqueo de agua, gas, combustible, etc. El chavismo es la máxima expresión de la explotación de la pobreza y la miseria venezolana. ¿Pero qué tiene de malo unas protestas diarias? ... ¡el debilitamiento del pueblo! ¡el agotamiento de la sociedad civil en acciones que gritan mucho pero no resuelven nada! La pérdida de tiempo de lo que debería ser el objetivo principal: ¡sacar la dictadura!

Es innegable que la dirigencia opositora es la principal responsable de la crisis actual: esa incapacidad de articular acciones está demostrando demasiada cobardía.... ¡una cobardía que está siendo aprovechada por un régimen despiadado! Tristemente estamos ante el caso de un terrorista que después de destruir nuestra casa, robarse todos nuestros recursos, asesinar a nuestros hermanos, encarcelar a nuestros primos, violar nuestros hijos y finalmente apuntándole al dirigente sobreviviente esté solo dice: “me rindo” …, perdón, la frase que usa es otra, ah ya me acordé, dice “¡solo por vías democráticas!”

No se pueden seguir haciendo protestitas caimaneras que están meando fuera del perol, lo importante es organizarlas y llevarlas a los centros del poder. Pero ya sabemos que este es un régimen genocida y antes que ir a un matadero hay que organizar planes de contraataque, de diversión y de actuación. Nunca podremos contra las armas y por lo tanto no podemos lanzar golpes al pecho, ... pero un golpe a las bol... derriba hasta al elefante más terco. Aquí es donde los partidos políticos pueden contribuir con los diferentes gremios en la calle, sin banderas políticas, ayudando a organizarse en grupos que puedan enredar, dispersar y desestabilizar al enemigo, sin crear un combate frontal con los ciudadanos. Hay que neutralizar a los colectivos, hay que neutralizar a las fuerzas traidoras. Bien sea trancando calles, guarimbas, protestas de un lado para resurgir en otros lados, trancazos, movilizaciones rápidas, etc., ¡hay que organizar las rebeliones! Todas las ciudades, una por una, deben sublevarse... todos juntos para gritar ¡ABAJO CADENAS!

Igualmente importante es la presión que desde los diferentes partidos políticos se puede ejercer sobre la Asamblea Nacional: ¡es necesario que se respete y cumplan las decisiones del TSJ legítimo! A estas alturas la AN está en el peligroso limbo del “no quiero hacer nada que sacrifique mi silla, preferimos seguir muy tranquilitos de rodillas”. No se requieren armas para actuar con fuerza, no se require violencia para tener contundencia. La AN no puede seguir meando fuera del perol: ¡Venezuela necesita acciones concretas contra la dictadura!

La gran pregunta del pueblo venezolano: ¿será que la dirigencia opositora se resignó?

Todas nuestras fuerzas, todas nuestras energías, todo nuestro intelecto y todo nuestro esfuerzo debe ser dirigido ¡A TUMBAR LA DICTADURA! @DBonyuet
David Bonyuet


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