La despiadada invasión


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Mar, 30/05/2017 - 14:12

Aunque muchos digan que Maduro se ha dado un autogolpe de Estado, la gran realidad es que esto ha sido una despiadada invasión: esas fuerzas nazi-chavistas atacando ancianos, disparando a mujeres, golpeando a niños, abofeteando médicos, invadiendo residencias, torturando estudiantes, violando jóvenes, ¡esto no lo hacen compatriotas de la misma tierra! Esos que usted ve en la calle vestidos de verde no son soldados para protegerlo a usted, al contrario: ¡son una fuerza invasora que han entrado para arrebatarle todo lo que tiene!

No se necesitan disparos certeros a la cabeza para imponer orden público. Han sido más de 60 días de despiadada invasión, pero esos invasores no lograrán avanzar en la tierra del libertador. Jamás ha habido un bravo puedo tan joven, tan noble, tan valiente que se enfrenta a cuerpo limpio contra una fuerza invasora armada hasta los dientes, con tanquetas y muchas otras armas de guerra. Por más que lo intentan ¡jamás podrán contra los hijos de Bolívar!

Con más de una cincuentena de tímidas órdenes de captura contra funcionarios policiales y militares por las muertes ocurridas hasta ahora, solo demuestran que los asesinos están armados por el gobierno. Pero peor aun: existen evidencias que muchos de esos asesinos en uniforme verde ni siquiera son venezolanos y algunos podrían ser terroristas de las FARC. Muchos aseguran que los asesinos uniformados que llegaron a Socopo ni siquiera hablaban venezolano: esta fuerza invasora viene de otras latitudes para imponer al indocumentado usurpador y lo peor de todo: “la orden es asesinar”.

Que esas milicias armadas estuvieran usando fuerte Tiuna y otros centros militares como bases de operaciones demuestra que perdimos las fuerzas armadas nacionales y nos están atacando desde dentro, usando recursos del estado para atacar a los venezolanos que deseamos un mejor país. No tenemos fuerza militar que nos defienda. El cinismo gubernamental asegura que la oposición anda armada de “pistolas de perno cautivo” cuando hay miles de testigos y videos demostrando que la fuerza invasora nazi-chavista son los únicos culpables.

Aunque usted no lo crea, después que las fuerzas nazi-chavistas atacaran despiadadamente unas residencias y colegios con armas de guerra, el (des)gobierno va y se queja en UNICEF que la oposición está usando niños en las protestas. Pero papito, ¡esos son niños de la calle que están cansados de comer basura! Esa fuerza invasora nazi-chavista seguirá violando y destruyendo todo a su paso, porque no les interesa la vida de los venezolanos. No podemos acostumbrarnos a que nos maten las fuerzas invasoras, no podemos aceptar la represión como si fuera otra normalidad anormal. No podemos responder con música a los que disparan con alevosía, premeditación y ensañamiento criminal. Necesitamos estrategia y unión contra la despiadada invasión.

Aunque parezca insólito, el (des)gobierno impulsa una prostituyente a pesar de estar violando constantemente la actual constitución. Hay una profunda desconexión cuando un grupito politiquero cree que hay que consultar esa prostituyente; un verdadero insulto que proviene de la AN en clara demostración que el cáncer está por dentro. El deber más sagrado en la constitución es preservar la vida de los venezolanos que los invasores nazi-chavistas han despreciado con todas sus fuerzas; si no cumplen la actual constitución, ¿alguien cree que servirá de algo hacer otra hecha a la medida de su cinismo?

No puede haber perdón social contra los que han gozado de los recursos del Estado a costillas del sufrimiento, trauma y muerte de nuestros hermanos. Cualquier familiar de los criminales en el poder deberán ser considerados socios y cómplices de esta dictadura. El derroche del dinero mal habido deja sus manos llenas de sangre. Su silencio los condena y desde cualquier lugar del mundo los venezolanos debemos responder contra la tiranía. Si ellos no han mostrado arrepentimiento ni devuelto lo robado, entonces hay que denunciarlos por todos los canales. Si no hay justicia en Venezuela entonces ¡que no tengan paz los muy vivos!

Nuestra batalla es por la supervivencia, ignorar a los que luchan es un crimen, parar sería un suicidio. El que se cansa pierde, el que persevera triunfa. Sigamos con fuerza: ¡calle, calle y más calle! @DBonyuet
David Bonyuet


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