Editorial: Maduro insiste en el error


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Vie, 31/08/2018 - 06:27

Intentando aliviar el desastre económico en Venezuela, el presidente Nicolás Maduro anunció el domingo pasado la creación del Ministerio de Comercio Interior, y de una vicepresidencia dedicada a la economía en el partido de gobierno, el Partido Socialista Unido (PSUV).

“Necesitamos una economía pujante, necesitamos un mercado interno bien poderoso y un comercio interno muy bien organizado, así que yo he decidido crear el Ministerio de Comercio Interior”, dijo Maduro.

Curiosamente, en la Cuba de Castro se creó un ministerio con el mismo nombre en 1961, al que se conocía por sus siglas de MINCIN, y que se ocupó de dirigir el racionamiento de los alimentos y el descalabro de la industria alimentaria cubana durante una larga época de escasez.

Maduro, fiel cumplidor de las recomendaciones que le llegan desde La Habana, hasta ha copiado exactamente el nombre del ministerio encargado de controlar la magra dieta de los cubanos. Mal presagio para los propósitos del mandatario venezolano.
Muchos economistas han advertido que el programa económico del líder chavista agravará la crisis que sufre Venezuela. Según cálculos del Fondo Monetario Internacional, la inflación alcanzará este año la aterradora cifra de 1,000,000 por ciento.

Maduro ha afirmado que el 72 por ciento de la población respalda su programa de recuperación económica, que contempla un aumento de los impuestos y de los salarios, una devaluación de la moneda del 95.8 por ciento, y controles de precios de productos.

Pero el porcentaje de apoyo popular que Maduro anuncia podría ponerse en duda ante la estampida de venezolanos que escapan a países vecinos. Y también a otros no tan vecinos. Entre enero y julio de este año, por ejemplo, casi 150,000 venezolanos entraron en Chile, casi tantos como los 177,347 que llegaron al país austral en todo el año pasado.

Chile se convierte así en el cuarto destino en América del Sur para los fugitivos del desastre económico y social que preside Maduro. Los otros son Colombia, con 800,000 inmigrantes venezolanos; Perú, con 400,000, y Ecuador, con 250,000.

Según las Naciones Unidas, unos 2.3 millones de venezolanos se han ido al extranjero. La cifra es enorme para un país que antes era receptor de inmigrantes, y representa un peso para las naciones del continente a donde llega la marejada de los fugitivos.

Estados Unidos está dando ayuda para paliar el impacto de la inmigración, pero la tarea debe ser asumida también por los demás gobiernos del hemisferio. La crisis en Venezuela trasciende las fronteras nacionales y se desparrama por Sudamérica. Se ha convertido en un problema continental, y como tal debe ser afrontado.

El desastre causado por la ineptitud del gobierno de Maduro pone a prueba la capacidad de los países del área para manejar fenómenos migratorios de gran escala como el que se produce ahora en Venezuela. A la presión que ejerce Washington deben sumarse los gobiernos de la región. La Organización de Estados Americanos (OEA) debe poner el caso de Venezuela en la mesa de discusión y tomar medidas para controlar la crisis migratoria y abogar por el regreso de la democracia al angustiado país sudamericano. Luis Almagro, el secretario general de la OEA, puede asumir un necesitado liderazgo.

Lo que está claro es que repitiendo viejas fórmulas de la maltrecha economía cubana, como la creación del Ministerio de Comercio Interior, Maduro insiste en el error. Frente a su tozudez y su incoherencia, la comunidad hemisférica debe presionar por una solución razonable y humanitaria a una crisis que ha desbordado las fronteras.
Junta Editorial El Nuevo Herald

Fuente; https://www.elnuevoherald.com/opinion-es


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