SOS desde la Casa Blanca


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Lun, 10/09/2018 - 11:07

La presidencia de Donald Trump aún no ha alcanzado dos años, pero parece que hemos estado atrapados en su desordenada órbita tanto tiempo como la tripulación de la nave espacial Nostromo en Alien, el famoso filme de Ridley Scott.

Al menos así lo creen estar viviendo muchos de los asesores y funcionarios que han hablado bajo condición de anonimato con el veterano periodista Bob Woodward, autor del libro Temor, Trump en la Casa Blanca que sale a la venta esta semana. Por los extractos que se han publicado, a lo largo de 448 páginas se acumulan testimonios de personas cercanas al Presidente que definen esta administración como un “manicomio”, presidida por un mandatario errático y desinformado al que le han llegado a “ocultar” documentos que está a punto de darles el visto bueno y que, a juicio de algunos de los entrevistados, podrían poner en peligro la seguridad nacional.

A la vez que Trump se apresuraba a desacreditar a Woodward —a pesar de que unas semanas antes lo había llamado lamentándose de no haberle concedido una entrevista y alabándolo por considerarlo un periodista “imparcial”— el New York Times publicaba un explosivo artículo anónimo de un alto cargo del gobierno cuya identidad conoce la dirección del periódico. El título no puede ser más rotundo: “Yo soy parte de la resistencia interna de la Administración de Trump”.

En el sorprendente escrito el autor, al que horas después los sabuesos del presidente le siguieron la pista hasta el entorno de Seguridad Nacional o del Departamento de Justicia (donde se sospecha que está el germen de la “traición”), elabora una meditada denuncia contra un jefe de Estado que califica de “impetuoso, conflictivo, mezquino e ineficaz”. Son solo tres adjetivos que se suman a la demoledora conclusión de que la nación está en manos de un individuo “amoral” cuyas decisiones no se guían por la brújula de los principios más básicos.

El líder de esta “resistencia” interna habla abiertamente de un “estado paralelo” en el que altos cargos como él ocupan la mayoría del tiempo en deshacer los entuertos del mandatario, algo que corrobora lo que parece apuntar el libro de Woodward. Porque el autor de la columna no está solo en la batalla por contener los despropósitos de Trump. A lo largo de su texto es evidente que es portavoz de una facción que comprende a republicanos tradicionales que defienden el libre comercio (las políticas del presidente son proteccionistas) y son enemigos de autócratas y dictadores como Vladimir Putin o Kim Jong Un, personajes con los que el sucesor de Barack Obama ha sintonizado. No en balde en la tribuna de opinión se hace mención especial al recientemente fallecido John McCain, quien expresó su deseo de que el actual Presidente no fuera invitado a su funeral. El espíritu del senador republicano parece haber agitado la insurrección.

Lo más preocupante de este artículo que parece una suerte de SOS lanzado al mar en una botella, es la alusión que hace el alto cargo a las veces que el grupo secretamente amotinado contempló explorar la Enmienda 25, por la cual podría incapacitarse al comandante en jefe por pérdida de sus facultades mentales, una estrategia que según escribió el periodista Michael Wolfe en Fire and fury, ya había planteado el ex estratega de Trump, Steve Bannon. En esta ocasión, de acuerdo a lo que relata el funcionario en el NYT, abandonaron la idea por considerar que precipitaría una “crisis constitucional”. De algún modo, eligieron un camino más sinuoso, el de un “golpe de Estado” administrativo según se desprende del libro de Woodward.

En la nave espacial que es esta peculiar presidencia los tripulantes que se embarcaron en la aventura de “Hagamos a América Grande” (“El Estados Unidos de John McCain no tiene por qué volver a ser grande, porque nunca dejó de serlo” afirmó una de sus hijas en su multitudinario funeral), ahora quieren regresar a Tierra sanos y salvos, pero no sin antes deshacerse del capitán que prometió una conquista planetaria y ahora corre el peligro de estrellarse.

Para los que hoy se alzan Donald Trump resultó ser el ominoso octavo pasajero, pero hasta ahora no ha dado la cara una heroica suboficial Ripley que nos salve del desastre inminente. @ginamontaner.
Gina Montaner

Fuente: http://www.firmaspress.com


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