Ejército Popular Derrotado


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Vie, 05/04/2019 - 07:27

Violencia extrema ideologizada chavista-madurista fue lo que mostró el Ejército Popular en su primera batalla en el puente de la Av. Fuerzas Armadas, como colectivo de la revolución castrocomunista, que apuesta anclar la guerra civil en Venezuela para intentar contender su derrumbe imparable, como régimen militarista palanqueado por un cuerpo de generales, mandados por Padrino López, quien se autodefinió el 5 de mayo de 2018 como marxista-comunista-leninista. Ese Ejército Popular demencial, borracho de maldad, de salvajismo, en un “pasaje de líneas” en su ataque a una zona urbanizada desplazó a la policía –inepta- para arremeter de manera criminal contra la ciudadanía venezolana y fue derrotado.

Ejército Popular que muestra el bestiario de la revolución bonita, exhibió prontamente su incapacidad para destrozar la estructura de concreto, que sirvió de área fortificada a un grupo de ciudadanos que reclamaban agua, luz eléctrica, servicio telefónico, y seguridad policial, todo responsabilidad elemental de un gobierno, que por ladrón, inepto y primitivo no ha podido… ni podrá hacerlo. En consecuencia, el Ejército Popular derrotado ya sabe, que no podrán matar a los demócratas, que los ciudadanos están dispuestos a defender sus derechos y hacer su reclamo, que no es otra cosa más que la salida del gobierno y del poder político de esta revolución perversa -desgracia histórica y vergüenza política- en la cual los hombres de uniforme, como sostén de esta tiranía, tendrán que rendirle cuenta a la historia y a la sociedad democrática venezolana.

La combinación de gobierno maula, más cuerpo armado corrompido, más un Ejército Popular escoria social ¡No podrán cercar la democracia ciudadana! que crece en su decisión política, para desplazar la desgracia más terrible que ha afectado a Venezuela en su historia política. Ya deben tomar nota cierta quienes disfrazados de pandilla enmascarada, armados como Ejército Popular y trasladados en moto, creen que la sociedad democrática puede ser arrinconada por tarifados que se imaginan podrán detener la decisión civilista de mujeres y hombres crecidos en la democracia como modelo de vida política.

El Ejército Popular como masa social perversa nacida de la arbitrariedad, impulsado por el terror y dispuestos actuar como masa de choque de un régimen agotado, agotado por inepto y atrabiliario, tiene que medir el coraje y la convicción ciudadana democrática que no tiene espacio, pero más claro aún, configuraran una respuesta. Respuesta política de acción… la Transición Política que culminará con la desobediencia ciudadana, con lo cual el régimen no tiene ni tendrá ninguna posibilidad de maniobra ni espacio, ya que a partir de allí la ley y los tribunales actuaran en apoyo al Orden Social de una democracia renovada como modo de vida decente.

El régimen madurista-militarista que hoy encubre al Ejército Popular forajido son herederos de la conspiración y militarismo obsecuente, cobarde e inmoral basado en mafias internas y externas anclados en el paramilitarismo. Conspiración para la violencia, la propaganda y la guerra psicológica, que ya las entiende el ciudadano democrático y está dispuesto a enfrentar los colectivos criminales, a sus protectores inmorales, y al cuerpo armado que lleno de corrupción, ineptitud y cobardía, ha dado la espalda a los demócratas y la democracia, pero presienten inequívocamente un cambio político.

Un cambio político cuyo inicio es enfrentar y derrotar las huestes de tarifados y perversos colectivos, embriagados de la locura primitiva de la violencia y la sin razón –a tal extremo- que desconocen la Constitución, el buen vivir, y la cultura política de este país republicano. Cambio político que desplazará este desgobierno inepto y farsante que ha llegado a tal nivel de cobardía, que emplea su Ejército Popular –masa social fétida y cobarde- para que en forma cubierta accione como criminales enmascarados. Enmascarados y con armas largas, que en su primera batalla pública y campal fueron medidos y derrotados por unos valientes demócratas, listos y prestos a responder a la barbarie que ya no tiene más espacio en esta tierra de la decencia y de la dignidad cívica, aunque el gobierno maula, su cuerpo armado corrompido y su Ejército Popular pretendan atemorizarlo.
José Machillanda


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