La reconceptualización obligatoria… impostergable


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Jue, 08/03/2018 - 07:36

La aparatosa crisis política generada por la tiranía del hiato Maduro-Padrino deja de bulto la más grave regresión político-militar sufrida por la ecuación política venezolana. Es así que un conjunto de perversas decisiones atadas al golpismo y a la violencia política hicieron capaz la regresión del profesionalismo militar a un partido político en armas. Después de veinte años, bajo el signo de una supuesta revolución marxistoide, se fracturó, penetró, desarticuló y conminó a los más altos grados militares para que se ciñeran a los intereses de una revolución sin norte, sin marco filosófico-teórico, llena de improvisaciones, arbitrariedades y violencia política, con lo cual se llevó al componente militar al Momento Político-Militar Revolucionario. Momento Político-Militar que impuso el dominio-sumisión del y lo militar por vía del comisario político, el delator y el caporal.

El Poder Ejecutivo impuso la ingobernabilidad militar después de tres modificaciones a la Ley Orgánica de la Fuerza Armada, y se apartó a la institución ajustada a los establecido en la Constitución de la República a los intereses de un pervertido régimen que hociqueó los mandos, desarticuló las fuerzas, impuso la milicia y creó desconfianza entre los componentes de una otrora institución. Así, el militarismo obsecuente que penetró la Academia Militar a partir de la década de los 70’s, creó el sin sentido del Oficial Bolivariano que nada tiene que ver con la figura excelsa de Bolívar como político y filósofo, pero sí con el heroísmo y la heroización.

El partido político en armas va a mostrar la mutación del profesionalismo como organización y comenzar una historia político-militar desgraciada, en donde la traición, el chisme, la maniobra hartera, las mafias traficantes y operadores de la droga de la FARC en el territorio de Venezuela como alacena, muestra el deterioro total de una organización. De una organización piramidal, donde comandos y mandos seleccionados mediante el mérito profesional y académico se ceñían al concepto operacional. Desgraciadamente, esa nueva organización de espaldas a la defensa se ocupa ahora de ejercer funciones de extensión, canalización y comunicación para un régimen que es detestado por 78% de los venezolanos por incapaz, inepto y traidor a los principios democráticos.

El partido político en armas no es capaz de entender de amenazas y nuevas amenazas. Es allí donde crecen el General Mapuey, el Almirante Batata, el Coronel Aguacate y así hunde el desprestigio a lo interno del estamento militar, pero también aparece esa organización como una vergüenza en el segundo espacio del sistema político. Al no existir una organización para la defensa, Venezuela se hace vulnerable en su geopolítica, pero se hace aún más débil por el desprecio, repulsa y exigencia del ciudadano venezolano que está conteste que esa institución no está hecha para el gobierno, sino para la defensa de la República. Es decir, que dentro del complejo mundo que tiene que ver con la violencia política, la conflictividad y la guerra, el elemento militar del Estado venezolano está impuesto, obligado –necesariamente- a responder la ecuación C4ISR.

Esta ecuación, que le tiene que ser extraña a todos los Generales Mapuey, Almirantes Batata y Coroneles Aguacate se lee así: C Comando, C Control, C Comunicaciones y C Cibernética, para que con la cibernética puedan ser capaces de realizar Inteligencia, Vigilancia y completar el Reconocimiento o Destrucción del enemigo. ¿Será que pueden entender la complejidad de lo que significa la guerra?, ¿Están seguros de haber leído a Freund en Conflictividad Social, Botoul en La Polemología?. Seguramente no lo han podido hacer porque andan pendiente de los guacales, están ocupados por el almacenamiento o la distribución de la droga, y por un sinfín de tareas que les impone el régimen tiránico que desde 2017 manda a casi 1500 Generales y Almirantes que no tienen tropa, no tienen organización, que no reconocen las amenazas, que no cumplen la función de defensa para con la República.

La reconceptualización constituye, de acuerdo a la Estrategia de un Estado, la necesidad de la Polemología para regir al estamento armado venezolano, el reconocimiento de la presencia de amenazas y nuevas amenazas… pero sobre todo lo señalado en la Constitución como el paso necesario y obligante -además de responsable- del planteamiento de la Nueva Plataforma Política que desde hoy tendrá que entender como una oportunidad política la redefinición y reconstrucción de una organización costosa, peligrosa y delicada al servicio exclusivo del Estado. La Venezuela toda democrática que está consciente y conteste que en el siglo XXI se requiere una democracia liberal con un estamento militar desde ya sujeto a su reconceptualización. Categóricamente, la reconceptualización del actual partido político en armas es la gran tarea política, polemológica e institucional que deberá conquistar la Nueva Plataforma Democrática. De tal manera, que con esta oportunidad de reconceptualización se reinstituyan de acuerdo al Concepto Estratégico del Estado los tres componentes Ejército, Armada y Aviación con capacidad para operaciones conjuntas y operaciones combinadas.

La reconceptualización no omite para nada el esfuerzo histórico de la Guardia Nacional, no, todo lo contrario. Esta importante organización dentro de la reconceptualización y, de acuerdo al criterio que establezca el Concepto Estratégico del Estado, conformará una policía nacional profesional y profesionalizada. Sí, la función policial de un Estado postmoderno requiere de una organización con libertad de acción en la masa ciudadana y en las complicadas tareas alrededor de la ciudadanía de las zonas fronterizas, de los puntos críticos geográficos, sociales y económicos que existan como consecuencia del desarrollo del Estado. Y así su sociedad se sentirá protegida, resguardada y defendida por una real policía que, defectuosamente en Venezuela, hasta ahora no ha logrado concretarse en los términos policiales de autonomía y capacidad que requiere un Estado postmoderno.

La reconceptualización es un imperativo. Es un imperativo político en la Nueva Plataforma Política que en la búsqueda de la reinstalación de la democracia permitirá retornar el profesionalismo militar, potenciar la defensa del constado nor-sur-occidental, del costado norte y el costado nor-oriental, dándole capacidades significativas al elemento aéreo y naval, propiciándole especial capacidad de movilidad al componente Ejército. Todo ello habida cuenta el complejo desenvolvimiento que se requieren en los cuatro costados de la longitud y latitud del Estado-Nación venezolano, pero además frente a las nuevas amenazas, en especial la penetración de la droga y de los carteles que amenazan exponencialmente a la República. @JMachillandaP
José Machillanda


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