Liderazgo innovador versus 10 D


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Jue, 30/11/2017 - 09:46

El Ambiente Político Real Electoral, la carencia de una clase política democrática y la pulsión militarista para las elecciones del 10D, constituyen una nueva maniobra del bestiario militarista para mostrar al mundo una disfrazada conducta democrática por parte de un cercado por el sistema internacional. La pulsión electoral impuesta por el régimen, la muerte de la MUD y con ella la ineptitud de los Operadores Políticos, más la extrema desconfianza de la sociedad civil pudieran permitir que el bestiario militarista se adornara, otra vez, como un régimen que admite lo electoral para la definición de sus autoridades. Toda esta patraña politiquera piensa Nicolás Maduro y sus adláteres, le permitirían reducir el cerco internacional sobre la tiranía más cruda que ha vivido Venezuela.

El hecho electoral del 10D requiere, obviamente, de una clase política democrática capaz de organizar, orientar y definirle a los ciudadanos las acciones mediante la formación política para alcanzar el poder en el nivel municipal. Esa clase política de los demócratas ha sido perseguida, apresada y conminada, con lo cual el bestiario militarista violó y sigue violando el principio de la libertad política, pero además procura la deserción y temor por parte del ciudadano demócrata. El líder Político, ese que forma y orienta la acción política para alcanzar la legitimidad electoral hoy está mermado, no puede estar debidamente presente en la expresión de la voluntad popular: el voto.

El liderazgo democrático, ese que está convencido que el individuo está por encima de la comunidad y del Estado, ha sufrido la conducta despótica, atrabiliaria y persecutoria de un régimen insolente, cuya pasión dominante no es la Ciencia Política sino el empleo brutal y grotesco de la táctica, administrando -en consecuencia- elevadas dosis de violencia al Ambiente Político Real del siglo XXI. La clase dirigente democrática se encuentra en una situación de importante reflexión que le deberá permitir disminuir el costo y riesgo del 10D, no tanto por lo que significan desde ya las elecciones municipales sino el posible adelanto de una elección presidencial al inicio del año 2018.

Una nueva clase política dirigente es la más urgente necesidad de los venezolanos demócratas. Esa nueva clase política dirigente tendrá que surgir a toda costa de lo que queda de los estratos intermedios de la sociedad para convertirse, casi de forma milagrosa, en un organismo político electoral inmediato que muestre eficacia de acción en el escaso tiempo hasta el 10D, a objeto que con su iniciativa pueda contener la perversa maniobra de un militarismo atorrante, ingeniero de la trácala, del engaño y del fraude que desde ya –con sus medidas laudatorias frente a la miseria de los venezolanos- intenta cooptar el voto mayoritario.

Ese liderazgo tendrá que expresarse como un organismo político electoral inmediato, es decir, una masa crítica que dirija mediante diversos métodos la posible respuesta a la propaganda, a la ejecutoria de la campaña electoral y sobre todo a la importancia del voto como expresión cierta y definitiva de la civilidad, derecho inalienable del hombre, pensando en la reinstalación de la democracia para la Nación. La civilidad es -más que la democracia- la posibilidad de la redemocratización interrumpida, desviada y desechada por un bestiario militarista que propugna una crisis política exponencial para debilitar las instituciones y la moral ciudadana, y con ello hacer válido la idea paragua de la revolución.

La civilidad se convierte en la máxima emergencia y palanca motivadora de esta nueva clase política como organismo político electoral inmediato para arrastrar al voto. Un voto idealista que contendrá, inequívocamente, como respuesta originaria al absurdo que ha venido logrando Maduro-Padrino, sus asesores y el régimen militarista en contra de la ciudadanía y de la oposición política venezolana. Casi este organismo político electoral inmediato con ese líder democrático innovador en un proceso de formación coyuntural, hará frente al torcido procedimiento de la campaña y la cooptación del régimen, que el venezolano practique su virtud con respecto al voto como instrumento válido ante la tiranía autocrático-militarista reconocida por el sistema internacional.

El líder innovador más la civilidad ciudadana actuando como organismo político electoral inmediato, más el empelo cívico para contener le primitivo bestiario militarista, se conseguirán el 10D para que el venezolano se sienta ante el reto de la reinstalación de la democracia liberal a nivel municipal. No hay discusión. Frente al atropello, la persecución y las condiciones ínfimas del hecho electoral se impone la nobleza, el coraje cívico y las virtudes de quienes estamos seguros que el sistema político ha sido trastocado por un grupo armado, lleno de insania cívica y militarismo aberrante. Ni así podrán torcer la decisión libérrima que se cumplan los preceptos de la Constitución, y se respete la fuerza moral que explica la identidad democrática de los venezolanos. @JMachillandaP
Dr. José Machillanda

Director de CEPPRO


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