Educación, petróleo y acción sacarán a Maduro


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Dom, 02/09/2018 - 09:26

Para los venezolanos por más de un siglo el petróleo ha sido la principal fuente de ingresos fiscales de la nación suramericana y manantial inagotable de provecho económico.

El oscuro bitumen llegó a significar históricamente el 92 por ciento de los beneficios fiscales de los lugareños.

Sustentados en los dólares provenientes del exterior y las oportunidades de capacitación gratuita a todos los niveles, la sociedad venezolana podía aspirar a penetrar los estratos sociales.

Los parasistemas, capacitación a distancia, universidad libre, asistencia mixta o preparación nocturna eran modalidades que ofertaban al estudiantado una significativa alternativa de universidades, las cuales para mediados del 2006 sumaban más de mil centros de capacitación universitaria.
El tema del progreso económico sustentado en Venezuela por más de cincuenta años en democracia arroja sus frutos al ser reconocidas cuatro academias dentro de las mejores del mundo.

Las Universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar, Católica Andrés Bello, y Universidad de Los Andes por años portaron el portaestandarte de la sabiduría en función de la mayor cantidad de conocimientos para todos fundamentada la consecución de tal meta en la gratuidad de la enseñanza.

Llegamos entonces a 1998 con otras estadísticas que bien podrían ser el orgullo de muchas naciones.

Erradicación de males endémicas asistencia hospitalaria programada, empotramiento de servicios comunes y electricidad es un claro testimonio del crecimiento común.

En calidad de país miembro de la organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), aplica las más exigentes tecnologías, razón por la cual apuntala el aumento de producción en sus pozos y la muy rentable diversificación del proceso aguas abajo.

Para el momento de la llegada de Hugo Chávez Frías al poder, liderando la banda de asaltantes del erario público de Venezuela producía tres millones cien mil barriles de crudo.

Es tal la desidia gubernamental que desde ese momento hasta nuestros días la extracción del subsuelo disminuye siete veces la producción inexplicablemente, llevando paulatinamente PDVSA a su inoperatividad.

Sus administradores desmontan sus costosas instalaciones para rematarlas en el exterior, como “chatarra”.

El Centro Refinador Paraguaná, joya de la industria petrolera patria cuyo índice de seguridad industrial era el orgullo de su personal hasta 1999.

Desde principios de siglo reiteradamente fue objeto de accidentes por impericia de sus operadores llegando a producirse un siniestro causante de 55 muertos y 156 heridos de inocentes vecinos del sector el 25 de agosto del 2012 en Amuay al norte de Venezuela.

La avaricia de corruptos funcionarios, quienes ven la impunidad con la cual Hugo Chávez actuó y Nicolás Maduro actúa, es de tal magnitud que constituyen grupos delictivos de “cuello blanco” para extraer indebidamente los ingresos petroleros del país.

Millones de dólares configuran las transacciones de modestos empresarios. Luego de una evaluación de las fiscalías de Manhattan, estado de Nueva York, y Miami, Florida, estas dependencias federales inician querellas hacia algunos sospechosos en calidad de indiciados. Muchos de ellos ya empiezan a declararse culpables, mientras otros continúan bajo pesquisa.

Indagaciones sobre hechos punibles, la producción petrolera en el suelo, el aparato productivo de la nación saqueado en veinte años de pillajes y creciente hambruna motivan al investigador y ex ministro José Curiel en su libro “El Día después” a urgir la partida del dictador Nicolás Maduro y sus secuaces conocidos como bolichicos: “Por eso hoy unos 4.5 millones de venezolanos comen solo una vez al día y a veces cada dos días. El 80% come solo 2 veces al día, otros comen de la basura. Según Caritas, 280,000 niños pueden morirse por desnutrición. Unido a esto más de la mitad de los hospitales no tienen agua potable, ni realizan operaciones. Han reaparecido enfermedades antes erradicadas como la malaria y la difteria”.

La formación recibida en el pasado sustentados en los principios morales, cívicos espirituales, y el respeto por los derechos humanos atesorados desde el seno familiar, constituyen el muro de contención que pone a Nicolás Maduro en la salida de nuestras vidas.

Cuando las opciones civilizadas para salir por la vía constitucional del tirano en Venezuela, nuestra intervención se impone acompañados por los seres libres del mundo quienes solo esperan para avanzar la clarinada del nuevo amanecer. @ManuelCorao
Manuel Corao


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