Venezolanos: Un día a la vez…


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Dom, 18/02/2018 - 21:31

Con una hiperinflación que ronda el 84%, recibimos en Venezuela este año 2018. Una inflación con la que hoy en día, resulta una tarea titánica cubrir las necesidades básicas de alimentos, medicinas, educación, vestido y vivienda de una familia regular. La situación se hace cada día peor, es insostenible a decir de los expertos en el área, los técnicos, economistas, contables y administradores, temerosos e impotentes ante esta debacle pronostican que el asunto llegará hasta un 10 mil % para mediados de año y muchos recomiendan a la ciudadanía abandonar el barco, si quieren sobrevivir.

La realidad es que los venezolanos, hemos sufrido y recorrido un largo y tortuoso camino, con las consecuencias del mismo nos topamos diariamente, el sufrimiento se deja ver en las calles, grises y tristes, solitarias, en un país donde los ciudadanos comen de la basura y viven de la mendicidad.

Diariamente en general los ciudadanos somos sujetos de maltrato, en las colas intentando adquirir productos alimenticios o al intentar pagar los servicios, nos sentimos muchas veces francamente humillados y los vivos y los abusadores están sueltos y andan por doquier. El sentimiento generalizado es de abandono, falta de empatía y de egoísmo, porque pareciera que a nadie le importa que no haya medicinas o que los precios estén por las nubes, sin control, así marcha el país, totalmente a la deriva, sin rumbo alguno.

Adicionalmente los venezolanos, estamos en situación de secuestro, a las calles no se puede salir libremente porque los niveles de inseguridad son alarmantes, y ahora sentimos temor hasta de quien ejerce la autoridad, dadas las pruebas de abusos por parte de funcionarios hacia los ciudadanos de a pie.

Muy difícil resulta irse del país a aventurar por un camino tan incierto como es el de la migración. Sin embargo a veces sopesando. Muchos han tomado esta dura decisión: el destierro, en su mayoría jóvenes y adolescentes que buscan oportunidades y estudios fuera. Sin embargo familias completas se han ido con la esperanza de poder encontrar refugio en otro lado, poder comer pero sobre todo poder vivir en paz. Ante esta situación países vecinos se han declarado en emergencia dada la migración intempestiva de venezolanos, mas de 4.000.000 a la fecha en el exterior y se presume que más de 3.000.000 abandonaran el país antes de que termine el año.

Mientras tanto, Nicolás no da su brazo a torcer, insiste que toda esta situación es producto de una guerra económica contra su gobierno y responsabiliza a los empresarios y a la oposición, pero la realidad es que ese argumento cada día se torna más débil, y la verdad que siempre se impone reluce transparente y clara: las políticas económicas implantadas en el país son un desastre, subir los sueldos y salarios e intentar detener y controlar precios de los productos básicos, lo que ha generado es mas inflación y tristemente mas escasez .

Sin embargo y frente a toda esta situación, la solución electoral la plantea el mismo Gobierno, insisten en que habrán elecciones, cuanto antes mejor! Así es como frente a la mirada atónita de la ciudadanía convocan para el mes de abril, sin importar la opinión de quien ejerce la soberanía: el pueblo.

La situación se torna aun mas bizarra y casi incomprensible, aun cuando el dialogo se convirtiera en un drama, una obra teatral donde se debaten posturas políticas, mientras el destino fatal e insalvable nos conduce a una inminente catástrofe nacional, así y todo, sin embargo, finalmente, no se firma el acuerdo en Santo Domingo porque entre otros puntos, el gobierno no aceptó las condiciones planteadas por la oposición para ir a un proceso de elecciones limpias y transparentes.

Frente a este escenario, entiendo que no habría que participar, de modo que planteárselo a mi juicio no tiene más que una explicación: siguen prevaleciendo las aspiraciones personales, en un ejercicio de protagonismo como si no supieran cuales serán los resultados, así, mientras discuten si van o no van, las presidenciales de abril próximo se debaten entre la desesperanza y la abstención. Ante este debacle económico, político y social que vivimos en el país, estas últimas semanas han ocurrido hechos a nivel internacional que nos llaman la atención, nos llenan de esperanza, y nos indican que no todo está perdido.

En primer término el Grupo de Lima, que está constituido por mas o menos 12 países, emitió un comunicado a través del cual se pronuncia sobre el éxodo de miles de venezolanos que huyen de la grave crisis que vive el país y exhortan al Gobierno de Venezuela a que permita ingresa la ayuda humanitaria a los efectos de mitigar el desabastecimiento de alimentos y medicinas. Por otro lado, la Corte Interamericana de los Derechos Humanos de la OEA publicó también un Informe a través del cual denuncia el profundo deterioro de los derechos humanos en Venezuela y la grave crisis política, económica y social que aqueja el país.

Finalmente la Corte Penal Internacional decidió en aplicación del Estatuto de Roma abrir una investigación preliminar para determinar la comisión de delitos de lesa humanidad en Venezuela. Entiendo que estos tiempos de crisis que vivimos no son tiempos ya de espera, y a los venezolanos en general no nos gusta esperar, sobre todo porque la mayoría pasa el trabajo hereje para poder mantenerse, y nos sentimos en esta terrible situación de minusvalía.

En estos aciagos momentos por los que atravesamos, no es fácil ser optimistas, ni ser tolerantes, nos desesperamos, y la verdad ante el panorama es como mucho pedir, a las ya arduas tareas que debemos cumplir. Pero los venezolanos estamos hechos de una madera fina pero fuerte, tenemos esa fortaleza porque somos gente de fe, creer y tener fe es fundamental, aun cuando sabemos a ciencia cierta que no existe un poder superior que venga mágicamente a resolvernos una situación que hemos creado los mismos hombres, sin embargo, tenemos en nosotros esa fuerza divina que puede ayudarnos a salir adelante, con constancia, para poder vencer el miedo y la maldad, así Dios nos puede ayudar a avanzar.

En mi criterio los venezolanos aquí en el país solo nos queda una sola cosa, debemos vivir un día a la vez, mirando nuestras fortalezas y afianzándolas, viendo el vaso medio lleno todo el tiempo, aprendiendo a respirar, contando hasta diez como aconsejaba mi abuela, poco a poco, porque todo es cuestión de paciencia, lo que no significa en modo alguno sentarse a esperar que algo o alguien nos resuelva, es mucho más que eso, sobre todo porque la resolución de este problema en “estricto sensu” es tarea de todos, lo conveniente es entonces ir construyendo, ladrillo a ladrillo, pro activamente con el firme propósito de avanzar a pesar de los pesares y la voluntad de resistir los avatares del régimen, por supuesto, nadie dijo que sería fácil.

Entiendo que hay situaciones infranqueables, que no están en nuestras manos, pero solo una persona paciente y perseverante es capaz de soportar y al final vencer. Este país es hermoso, el mejor de todos y les tengo una noticia es nuestro! Cada vez que lo digo me lleno de energía y felicidad! Todos y cada uno de nosotros tenemos la importante tarea de cumplir con él, se trata de una misión para cada uno de sus ciudadanos, misión que puede ser pequeña o grande, lo que si tengo claro es que esa misión debe llevarse a cabo pronto, ya resulta impostergable, porque del éxito de ella depende en mucho el futuro, el cambio que queremos y aspiramos en el país. Ese cambio requiere esfuerzo personal, porque debemos cambiar a lo interno para luego combatir con inteligencia, hasta lograr el cambio a lo externo hasta alcanzar la paz, porque solo armándonos de sabiduría, conciencia y valor lograremos defender y alcanzar lo que aspiramos: volver a tener en las manos prospero y seguro, el país que merecemos y que nos vio nacer. @mauxi1
María Auxiliadora Dubuc


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