Soberano Petro


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Mar, 28/08/2018 - 21:34

Julio de 1944, lugar, Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos de Norteamérica, allí se reunieron 44 países con 730 delegados para establecer el sistema monetario internacional de posguerra. Aunque aparentaba ser una conferencia de la ONU, estuvo estrictamente controlada y dirigida por los Estados Unidos. Esta reunión es la génesis del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, llamado en un principio, Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo. También allí se inició el dominio de Estados Unidos sobre el decadente poder imperial de Gran Bretaña.

El principal objetivo del sistema de Bretton Woods era poner en marcha un Nuevo Orden Económico Internacional que soportara las transacciones comerciales a través de un sistema monetario internacional, con un tipo de cambio sólido y estable fundado en el predominio del dólar. El sistema de administración monetaria de Bretton Woods estableció las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los Estados Unidos, Canadá, Europa Occidental, Australia y Japón después del Acuerdo de 1944.

Las principales características del sistema eran: la obligación para cada país de adoptar una política monetaria que mantuviera sus tipos de cambio externos dentro del 1% al vincular su moneda al oro y la capacidad del FMI para cerrar los desequilibrios temporales en las balanzas de pago. Además, era necesario abordar la falta de cooperación entre países para evitar la devaluación competitiva de las monedas. Para este fin se creó el Sistema,1944-1976, que tenía como objetivo: impulsar el crecimiento económico mundial, el intercambio comercial entre naciones y la estabilidad económica nacional e internacional, diseñando un sistema monetario internacional de posguerra.

A Bretton Woods no fueron solo los países capitalistas, sino también los comunistas soviéticos quienes se negaron a ratificar los acuerdos finales. La supremacía de EE UU quedaría patente de principio a fin en esta conferencia, desde la elección de la sede, hasta los acuerdos finales. El resto lo haría la Guerra Fría, que fue apartando paulatinamente de los acuerdos, entendidos como un sistema internacional de regulación del capitalismo, a los países donde se practicaba el socialismo-comunismo.

Cuando comenzó esta conferencia monetaria y financiera, el mundo se enfrentaba a las consecuencias políticas, económicas y sociales de dos guerras mundiales. “Hacía tiempo que las monedas de los países industrializados no estaban acopladas al valor del oro, y habían financiado dos guerras emitiendo moneda, lo cual propició altas tasas de inflación y provocó al final una especie de guerra monetaria porque todos querían vender sus productos baratos y emigrar a otros países, lo que hizo que el comercio mundial colapsara” -dijo Jürgen Matthes, del Instituto Alemán de Economía.

El mundo necesitaba un nuevo orden económico y comercial, y había dos tesis en debate. La primera, sostenida por el economista británico, John Maynard Keynes, cuya idea era “no dejar solo a los estadounidenses la responsabilidad y el poder de configurar un sistema monetario”. La segunda era el Plan White, finalmente triunfador, elaborado por el economista estadounidense Harry Dexter White, que preveía un orden monetario internacional con el dólar como divisa líder. Según esta, todos los países debían comprometerse a ajustar sus monedas en un determinado espectro con respecto al dólar. Como contrapartida, Estados Unidos garantizaba cambiar dólares por oro cuando fuera requerido. Todos los monopolios son nefastos y cuando el emisor notó que, debido al estatus de liderazgo del dólar, podía imprimir tantos billetes como quisiera, abusó de ese privilegio, lo cual se tradujo en un rendimiento económico deficitario y una gran inflación en todo su círculo de influencia.

Igualmente, en busca de la popularidad perdida, el régimen madurista huye hacia adelante con la implementación de una serie de medidas populistas que me hacen recordar un pensamiento del cineasta Woody Allen: “El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, gesticuló de nuevo y acabó la guerra, entonces, el político hizo un gesto y desapareció al mago". Mi conclusión es: solo a través de un acto de magia el régimen logrará que el otorgamiento irresponsable de bonos y regalías, no impacte negativamente la oferta monetaria y la inflación, lo demás son cuentos de camino que nos llevarán, inevitablemente, a estar metidos en un “Soberano Petro”.
Noel Álvarez

Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE


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