Chavismo en américa


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Jue, 05/07/2018 - 07:38

Asociar solidaridad con socialismo nos ha hecho mucho daño a los latinoamericanos. En mi época de estudiante oí a un político, “progresista” porque era socialista, decir algo así como que existía socialismo cristiano; pero que jamás se podría hablar de capitalismo cristiano. O sea… el capitalismo es malo. Por esa torcida carga ideológica, a los latinoamericanos nos encanta una revolución anti capitalista para intentar solventar nuestra profunda crisis social.
Por eso Fidel Castro tuvo tanto éxito internacional. A los 22 días de su toma del poder estaba en Caracas buscando el dinero que lamentablemente consiguió cuarenta años después. Fascinó con su carisma a todo el mundo. Explicó que había un atajo denominado revolución, que se transitaba por las montañas de Venezuela. En el mitin de El Silencio, sacó un fusil y dijo que sólo lo guardaría cuando se hiciera la revolución en América. Mucho político e intelectual le creyó y se dispuso a tomar el cielo con la mano. En esa visita nació el futuro MIR. Castro – y eso sí es injerencismo- dirigió y financió, con el apoyo de sus jefes soviéticos, el movimiento subversivo latinoamericano. En Venezuela fue derrotado por Rómulo Betancourt a la cabeza de valientes venezolanos, y luego en casi todo el resto del continente.
En los noventa el comunismo regresó con careta democrática. El máximo exponente de ese retorno fue Hugo Chávez. Fidel, en un acto que muchos dicen visionario y otros de desesperada jugada de su última carta en la dura época del “período especial” que casi da al traste con su revolución, recibió a Chávez en 1994 con honores de Jefe de Estado. Lo adoptó, adoctrino y guio al triunfo electoral del 98.
Castro, que en 1959 le había pedido a Betancourt recursos del petróleo para “echarle una vaina a los gringos” y éste con su voz estridente y malcriada le contestó no tengo plata, no podía creer cómo tamaño pajarito se le puso en la punta de la escopeta. Cuando Hugo Chávez llegó a Presidente y le puso las divisas petroleras a sus pies – hasta el coloniaje - Castro estaba tan contento que los deslenguados dicen que rezó: Gracias Dios mío, gracias, tú sabes que yo soy ateo; pero gracias por enviarme este muchacho… ah! y ves otro igualito por ahí, por favor mándamelo.
LA NUEVA RED COMUNISTA
El dinero del petróleo venezolano fue utilizado para expandir el neocomunismo. En pocos años arrasaron en las elecciones en Nicaragua, Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina, El Salvador, Honduras y algún otro que se escape. Fidel Castro no podía creer como se le presentaba este segundo aire, mejor que el primero. Los nuevos y sumisos pupilos portaban caretas de democracia. Hasta le pidieron que volviera a la OEA y Castro se dio el lujo de decir que no.
Chávez y los neocomunistas, aplicaron hasta donde pudieron – unos más y otros menos- la nueva política, o mejor, la nueva plana, made in La Habana: debilitamiento hasta el colapso de los poderes públicos y sumisión al Poder Ejecutivo, reelección indefinida, elecciones opacas aplicando inmenso ventajismo. Ataques a la libertad de prensa y a la propiedad privada. Fuerte represión. Militarismo hasta transformar a esa institución en apéndice del gobierno. Y corrupción infinita. Un poder, llamado irónicamente popular… para destruir al pueblo en el nombre del pueblo.
Movieron el centro de gravedad de la política. En estos países ya las elecciones no son entre conservadores y liberales, o socialdemócratas y democristianos; sino entre derecha e izquierda, o mejor: demócratas contra neocomunistas.
Y si antes la URSS y la China de Mao apoyaban las insurrecciones comunistas, hoy la red se ha sofisticado. Los nuevos polos políticos giran en torno a la guerra de Siria. Por un lado Rusia, China, Irán y el propio gobierno Sirio, contando con la solidaridad de Venezuela, Cuba y los neocomunistas; y por el otro Estados Unidos, la Comunidad Europea y Arabia Saudita. Por estas condiciones geopolíticas Venezuela cuenta con el apoyo – no sabemos hasta dónde- del primer bloque.
Ahora los polos son Democracia y neo comunismo (o autoritarismo con careta). Así, perdió Petro en las elecciones colombianas y se salvó Colombia, como dijo Petro “por ahora”, en una frase que si Duque no se pone las pilas…
Y los mexicanos con AMLO están decididos a transitar un desmoronamiento tipo Venezuela. Nadie aprende en pellejo ajeno. Nos ha costado entender que desarrollo es educación de primer mundo, empresa privada, políticas sociales para erradicar la pobreza, honestidad y mucha democracia. Ah!, y cero mesías.
¿Habremos comprendido? Ojalá, porque hasta que no aprendamos la lección estamos condenados a repetirla. Fidel, Chávez y si no superamos la pobreza, vendrán otro mesías más aprendidos.
País nariceado solicita estadistas…
Rafael Gallegos


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