¿Tiene futuro nuestra industria petrolera?


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Miércoles, 10/10/2018 - 05:54

Depende. ¿Depende de qué? En primer término de la política. Porque el colapso que vive Pdvsa es producto de la política de la “revolución”. Recibieron una empresa catalogada como una de las mejores del mundo y la han dilapidado. Desde más de tres millones de barriles por día que producía Pdvsa hace unos veinte años, van por un millón doscientos mil, una verdadera barrena… estratégica. Para comprender este desastre hay que estar claro en que esta destrucción es adrede, parte de este este proyecto de poder para toda la vida tipo Cuba comunista. A la “revolución” le estorba una industria petrolera próspera porque genera capitales, nivel de vida y sobre todo… alternabilidad.

Pdvsa produce dos millones de barriles diarios menos que hace 20 años. A 80 dólares por barril, saque cuentas, gracias a la “gerencia revolucionaria” dejan de entrar anualmente unos 60 mil millones de dólares. Dos millones de barriles es un rango similar a Kuwait y algo menos que Iraq o Irán. Es decir que gracias a la “revolución”, Venezuela produce un Kuwait menos, o un Irak menos, todos los días.

La verdad es que si no hubieran transformado a Pdvsa de una empresa petrolera en una empresa social, y botado a los 23.000 trabajadores en 2003, hoy Venezuela debería, según los planes de la Pdvsa azul luego ratificados por la “roja- rojita”, estar produciendo unos seis millones de barriles diarios. Seríamos el cuarto productor del mundo tras los tres mosqueteros del petróleo: Arabia Saudita, Estados Unidos y Rusia.

¿Y sabe cuánto dinero representa anualmente seis millones de barriles a 80 dólares? Siga sacando cuentas: cerca de 180 mil millones de dólares. La verdad es que lo que le han hecho a la industria petrolera venezolana es de lesa humanidad.

¿Cuántos compatriotas han muerto por falta de medicina o desnutridos, o simplemente desesperados por no poder satisfacer las necesidades de su familia? ¿Qué no hay crisis alimentaria? Nada más en carne, hemos bajado el consumo desde 25 kilos al año hasta cinco. Y no hay clap que valga. ¿Qué será de la vida de la carne y la de los huevos?

Y las refinerías desmanteladas. De más de un millón de barriles de capacidad apenas procesamos menos de trecientos mil. Aunque usted no lo crea, ahora importamos gasolina y los empleados petroleros están protestando, o en fuga. Y paradoja de paradojas, los mismos “revolucionarios” que destruyeron Pdvsa ahora nos ofrecen reconstruirla. ¿Quién ha visto incendiarios apagando incendios?

MITOS PETROLEROS

Para instaurar una industria petrolera de primer mundo hay que comenzar por contrarrestar algunos mitos. Como la Leyenda Negra que le echa la culpa de todo lo que nos pasa al petróleo, o la Leyenda Rosada que reza que somos un país rico. O la generada por literatura del tema en los albores del negocio, que describe al petróleo como un enclave aislado del país con unos extranjeros que venían a saquearnos. Realmente los tiempos han cambiado y ahora sí somos capaces de tutearnos con los inversores. Igual hay que exiliar concepto de simbiosis Soberanía - Estado, porque el negocio necesita urgente de pingues inversiones privadas para resucitar. También es imprescindible tener claridad en cuanto a que Pdvsa no va a ser la de antes, pero que sí se puede crear una nueva industria petrolera.

En lo internacional, hay que romper el nuevo mito geopolítico de que a Occidente no le interesa el petróleo de Venezuela y que se va a quedar con los brazos cruzados mientras los capitales chinos y rusos dominan la industria. También hay que superar la mitología “revolucionaria” de que la Meritocracia es de derecha y vende patria, cuando es la única ruta para hacer competitivas a las empresas.

En lo operacional, hay que dejar atrás aquello de que la Faja no es negocio, cuando las innovaciones tecnológicas pueden hacer variar las evaluaciones económicas, que son las que deben tener la última palabra. Debemos estudiar cómo las Rondas de Negocios han sido exitosas en México, Brasil, Colombia, Ecuador y toda América Latina, atrayendo altas inversiones y generando crecimiento de potencial.

FUTURO

El rescate de la industria pasa por una nueva concepción. Que separe al Ministerio de Pdvsa, que cree un Consejo Nacional de Energía, así como un Ente independiente que de la buena pro a las inversiones de empresas privadas.

Con un estamento legal que de libertad a la inversión y paralelamente permita que los venezolanos (más allá del Estado) controlemos la industria petrolera. Igualmente hay que cambiar el concepto de “Renta” por “Beneficio Petrolero”: Renta y Regalía con uso redefinido, Economía Conexa, Petroquímica, Fondo de Inversiones y Energías Alternas.

Es imperativo que creemos una industria de primer mundo que apalanque un país de primer mundo. Apenas quedan dos generaciones de negocio petrolero. El futuro… está en nuestras manos.
Rafael Gallegos


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