Venezuela, boom sin petróleo


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Mar, 22/05/2018 - 21:25

Nuevamente suben los precios del petróleo. La cesta venezolana se acerca a los setenta dólares. Se proyectan cien dólares por barril. Nada nuevo bajo el sol. Los precios petroleros obedecen a aquella ley creo que de Cantinflas: lo que sube tiene que bajar… y lo que baja sube.

Tradicionalmente, cuando el precio del petróleo ha subido, Venezuela se ha embarcado en una “ilusión de armonía”. ¿Recuerdan los tabaratos cuando los venezolanos viajábamos por el mundo cual jeques, mostrando al mundo la gigantesca paradoja de un poder adquisitivo de suecos con el trasfondo de una productividad africana?, y cuando bajaban los precios, nos invadía una desilusión.

Similar ocurrió al comienzo de nuestro siglo (y más) petrolero. Cuando el dictador Gómez se multiplicó el ingreso del fisco, llegamos a ser el primer exportador de petróleo del mundo. Paralelamente, vivimos la decadencia de nuestra agricultura. Pareciera que la riqueza petrolera a duras penas hubiera servido para sostener al dictador. A su muerte éramos un país plagado de enfermedades endémicas y con más de 80% de analfabetismo.

A partir de López Contreras, el país inició un sostenido crecimiento – el más alto del mundo- por cerca de cincuenta años. Con todos los defectos, cada hoy era mejor que ayer y como dijo Carlos Andrés Pérez en los setenta, Venezuela era una isla de tranquilidad en Latinoamérica.

EL BOOM DE CAP

A partir de la guerra de Yom Kipur los precios del petróleo se multiplicaron. En Venezuela el último presupuesto de Caldera fue de 14.000 millones de bolívares y el primero de Carlos Andrés Pérez, de 42.000. Comenzó la “Gran Venezuela”. Maravillosos y gigantescos proyectos como Plan IV de Sidor, Becas Gran Mariscal de Ayacucho. También se condonó la deuda agrícola, se aceleraron cuánticamente las importaciones, se manifestó la tribu Tabarato, se duplicó el número de empleados públicos. Y los planes de inversión se manejaban como si los precios del petróleo fueran a subir eternamente.

Se manifestó el Efecto Venezuela de Pérez Alfonzo que rezaba que el exceso de dinero por encima de la capacidad de gastarlo iba a descompensar al país. La deuda creció a niveles insospechados. Tanto que Luís Herrera Campíns al tomar posesión dijo que recibía un país hipotecado. Y no pudo sostener el 4,30. En 1983 nuestra moneda comenzó un camino de devaluación imparable que nos ha traído hasta el drama que vivimos.

EL PAQUETE DE CAP II

En 1989 CAP II trató de implementar un paquete económico para resolver los crecientes déficit fiscal, de divisas y de reservas internacionales. Pactó con el FMI. “Sólo Pinochet y yo podemos aplicar un paquete”, dijo en una muestra de sobreestimación de su liderazgo. Dicen que lo aplicó mal y lo comunicó peor. Lo cierto es que dio pie a la fatídica intentona encabezada por Chávez que trastabilló a Venezuela hasta el sol de hoy.

El BOOM DE CHÁVEZ

Años después, a Chávez le tocó el boom más largo de la historia. Más de cien dólares el barril durante años. Usó la Renta para catalizar la destrucción del país. Para desarrollar políticas sociales insostenibles mientras se destruía la institucionalidad y el parque industrial de Venezuela. Se dieron el lujo de botar a más de 20.000 técnicos de Pdvsa (a mucha honra), una gigantesca lobotomía empresarial que fue la primera piedra de la destrucción de nuestra industria petrolera.

EL “NO PAQUETE” DE MADURO

Y como lo que sube tiene que bajar, el petróleo cayó y Maduro, en lugar de tomar medidas, intentó engañar al país con el cuento de la guerra económica mientras repartía dinero sin respaldo y dejaba agravar el problema en su estrategia de destrucción nacional “para comerte mejor”. El modelo cubano para mantenerse eternamente en el poder.

AHORA EL BOOM DEL 2018

La destrucción, de Pdvsa y del país, ha sido tan grande que hoy los precios suben, ya vamos por setenta dólares y se proyectan cien en un nuevo boom petrolero… y paradójicamente, no tenemos petróleo para exportar de manera significativa. De ser un exportador de más de dos millones de barriles por día – tipo Irak, Irán, o Kuwait- nos hemos desinflado a exportar apenas medio millón apurado y decadente.

O sea, que en este nuevo boom petrolero, no tenemos hidrocarburos. Pdvsa destruida. La “revolución” nos ha convertido en simples espectadores del boom petrolero desde nuestro nada envidiable palco de buscadores de basura, hiperinflación record mundial, sueldos y pensiones de uno, dos o tres dólares mensuales, muy por debajo del nivel de dólar diario pobreza extrema expresado por la ONU. Nuestro Rey Midas (al revés) ha arrastrado a un país lleno de recursos, a la miseria.

¿Se acuerdan de cuando éramos un país petrolero? Tanto esperar el boom y ahora no tenemos que exportar. Pero no se preocupen que Maduro arregla esto que él mismo destruyó.
Dios nos ampare !!!!
Rafael Gallegos


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