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Independiente clasifica a cuartos tras eliminatoria contra Santos en Libertadores


Miércoles, 29/08/2018 - 08:26

Independiente avanzó este martes a los cuartos de final de la Copa Libertadores tras una polémica eliminatoria que acabó entre los disturbios y las bombas lanzadas por la hinchada del Santos, en protesta por la sanción que horas antes le había dado por perdido el partido de ida (3-0).

Ante la falta de seguridad, el juez chileno Julio Bascuñán abandonó el gramado del estadio Pacaembú de Sao Paulo en el minuto 81, con el marcador 0-0, cerrando antes de tiempo un encuentro que ya arrancó rodeado de controversia.

No hubo apenas espacio para el fútbol en este choque entre dos de los clubes con mayor palmarés del continente, aún encendidos tras haberse cruzado en los despachos de la Conmebol, enfrentados por la impugnación que realizó el 'Rojo' del empate 0-0 de la ida por la alineación irregular de Carlos Sánchez por parte del Santos.

Y las imágenes que dejó el encuentro fueron todavía más funestas, con un sector violento de la hinchada del 'Peixe' enfrentándose a la policía para protestar por un castigo que consideran injusto, y el propio entrenador del Santos, Cuca, implicándose en la pelea ante unos agentes desbordados.

"Haría eso por cualquier persona. Fui a intentar quitar la mano del policía. No se necesitaba a tantas personas. Fue una fuerza exagerada, que no era necesaria. El chico se equivocó al invadir el campo. No me golpearon, fui a tentar calmar una situación. Respeto mucho el trabajo de la policía", explicó el técnico sobre su forcejeo en rueda de prensa.

A la espera del acta oficial del partido, Independiente clasifica a los cuartos de final, donde se verá con el vencedor de la llave entre Racing y River Plate.

- Tensión -

Nació ardiendo este enfrentamiento entre dos gigantes de Sudamérica, que a las diez Libertadores que acumulan entre ambos le sumaban esta vez un choque administrativo. En las oficinas de Asunción se había decidido al inicio de la mañana lo que el Santos consideraba una condena a muerte para su temporada.

Ni la autorización a última hora para alinear al 'Pato' Sánchez aliviaba a los brasileños de lo que su presidente había calificado de un "juicio político" a la entrada del Pacaembú.

"Vamos a ir directamente al TAS, a la FIFA (...) Si es posible, vamos a paralizar esta competición porque está desmoralizada", había lanzado José Carlos Peres.

Necesitaba el 'Peixe' un milagro y en 90 minutos. Por ello se lanzó como un ciclón al césped de un estadio abarrotado por una hinchada que no pensaba dejarle solo en el día más tenso del año.

El brío, la rabia y el ruido eran suyos, pero los números eran de los argentinos, que apenas necesitaban dejar pasar la tormenta. Y a punto estuvieron de zanjar la discusión sin cumplirse aún los primeros diez minutos, cuando Vanderlei falló en un saque de puerta que recogió el argentino Meza. Llegó entonces para arrollarle Lucas Veríssimo, que mantenía vivo el sueño de su equipo mientras los visitantes pedían penal.

Bascuñán dejó seguir y, para entonces, Gabigol ya se había plantado frente al portero del Rojo, el uruguayo Martín Campaña tras un frenético contraataque.

Ese era el camino que debía seguir este Santos desesperado si quería asustar a la visita, pero los minutos le fueron apagando la fuerza y el Rey de Copas tomó las riendas de un juego que empezó a tropezarse en una madeja de faltas.

Apenas se le ocurría nada en el mediocampo al 'Peixe' mientras el Pacaembú comenzaba a asimilar una eliminación que parecía inevitable.

Solo en el 39 consiguió Gabigol aprovechar un buen pase de Sánchez que asustó a Campaña y calentó algo la fría noche de Sao Paulo. Se reactivó la apasionada afición del Santos que aún encontraría un motivo más para seguir creyendo: el penal que le atajó Vanderlei a Meza a dos minutos del descanso.

El arquero, que acababa de derribar a Hernández en el área, se redimía así ante una hinchada que celebró la atajada como un gol, como si todavía pudieran salvarse.

- Bochorno -

Para lograrlo, sin embargo, necesitaban al menos tres tantos en 45 minutos y no parecía esta tarde destinada para los milagros. Con toda la atención fuera del campo, el juego era un trámite del que cada vez menos espectadores se acordaban.

Refrescó las ideas del Santos la entrada del costarricense Bryan Ruiz y lo siguió intentando Gabigol en ofensiva, pero ya era demasiado tarde para todo.

Entonces comenzaron a oírse los primeros estruendos en el campo y el Pacaembú acabó convertido en una zona de guerra que coronó con una imagen lamentable una jornada en la que no dejó de hablarse de fútbol, pero en la que no se vio apenas nada.

AFP/ MC


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