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La novel actriz Patricia Amenta oscila entre la telenovela y el teatro


Lun, 04/04/2016 - 09:00

Patricia Amenta dejó sus estudios de bioanálisis para dedicarse a la actuación. El teatro ha sido su gran escuela. Ahora comienza a despuntar en televisión gracias a la telenovela “Piel Salvaje”, que emite Televen y que marca su debut en el medio. Allí encarna a Yeli, la hermana de crianza de Camila Espino, rol que interpreta Irene Esser, la protagonista.

Tal fue su buen desempeño, que Rctv, como casa productora, la llamó para formar parte del elenco de “Corazón traicionado”, en calidad de contrafigura.

Se trata de un dramático escrito por Martin Hahn, protagonizado por Yelena Maciel, a quien Patricia, en la ficción, le disputará el amor del galán Cristóbal Lander. Por otra parte, continúa su actividad en las tablas, en los “Microteatros” del Urban Cuplé, en el CCCT.

¿Cómo describirías tu personaje en “Piel Salvaje”?

Yeli es una muchacha soñadora, risueña, que fue abandonada al nacer y creció en un orfanato, lo que acentuó su anhelo de tener una familia y de creer en el amor como una ilusión ciega. Sin embargo, la vida le hace entender que el amor de pareja va más allá de una simple ilusión. Ella representa el inicio formal de mi carrera en los dramáticos venezolanos y qué mejor comienzo que con la escuela que es Rctv y de la pluma de Martin Hahn.

Yeli es la cara de la bondad y en “Corazón Traicionado” harás de antagonista, ¿qué disfrutas más, hacer de buena o de mala?

A pesar de ser la antagonista, en “Corazón traicionado”, Patricia Santana, el personaje que interpreto, no es mala; todo lo contrario, es de una ética profesional intachable, una abogado que lucha por los derechos de la mujer; pero tiene un carácter completamente distinto al de Yeli, pues es calculadora, fuerte, una mujer de mucha entereza que se desenvuelve en un ambiente de traición y poder. Más que una villana, es una mujer aferrada a un amor imposible, que se deja dominar por los celos. Con respecto a qué disfruto más, ambos roles me gustan, pero hacer de mala es más divertido.

¿Qué es lo más difícil de ser un joven talento en Venezuela?

Lo más difícil es no desmotivarse. No puedo quejarme, soy una persona afortunada y bendecida por Dios, ya que vivo de hacer lo que más me gusta, que es actuar y mis caminos están abiertos. Sin embargo, resulta agobiante, no solo para los jóvenes talentos, sino para el venezolano en general, la realidad económica y el desgaste social del país. La capacidad de ahorro es nula y a veces es difícil no desmotivarse, sobre todo cuando se tiene conciencia de que el mundo de la televisión es efímero, hoy estás y mañana no sabes; y más en un país donde sólo hay dos canales que producen dramáticos y el mercado laboral es muy reducido. Si a esa incertidumbre laboral le sumamos la delincuencia y ahora el problema eléctrico que afecta a las salas de teatro, nos encontramos con menos espacios para trabajar.

Mantener el ánimo en alto suele ser difícil; el ser humano necesita aspirar, soñar, creer, y poco a poco a mi generación le han ido arrebatando los sueños. Pero no todo el panorama es oscuro, la crisis es la madre de la inventiva. Sé que cuando se acabe todo este caos, florecerán cosas muy buenas en las artes escénicas y audiovisuales.

¿Qué sorpresa se encontrará el público en la comedia romántica que protagonizas en los microteatros?

“Ya no eres mi bombón” es una obra escrita por José Luis Useche y dirigida por Dairo Piñeres. Solo puedo adelantarles que en la trama se alude al chocolate, que además de ser relajante, dilata los vasos sanguíneos y en ciertas zonas aumenta la sensación de placer. Es una experiencia fascinante, tanto para el espectador como para los artistas. Así que los invito a que no sólo vayan a ver mi obra, sino las otras 25 propuestas que encontrarán en los espacios de Urban Cuplé del CCCT.

Aquilino José Mata/ EDC


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