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La censura en Globovisión castigó a Vargas Llosa y Shirley Varnagy


Vie, 02/05/2014 - 21:57

Globovisión continúa poniéndose en evidencia. No fueron pocos los que le dimos el beneficio de la duda, cuando el canal, al pasar a manos de otros propietarios, nos negamos a aceptar que fuese a convertirse en un vocero del oficialismo, que allí vetarían gente no alineada al régimen o que sencillamente los profesionales no afectos al gobierno que allí se quedaron serían torpedeados en su desempeño profesional, apegado a la ética, el equilibro y la imparcialidad. Pero nada. Progresivamente, el canal de La Florida ha venido demostrando que allí lo que impera es la censura y, lo peor de todo, la autocensura.

El último caso que corrobora que en Globovisión eso del periodismo independiente no es más que un engaño por parte de quienes ahora llevan las riendas de esa televisora, es la renuncia de Shirley Varnagy, uno de los pilares del equipo anterior que aún permanecían en el canal y, sin lugar a dudas, una entrevistadora de excelente buen hacer profesional, en nuestra opinión, la mejor de los que allí quedaron.

Shirley no estuvo de acuerdo, y con sobrada razón, que el canal prescindiera de transmitir la última parte de la excelente entrevista que la semana pasada le hiciera al escritor y Premio Nóbel de Literarura, Mario Vargas Llosa, sin que se le avisara previamente las razones de tal decisión. Un irrespeto hacia su integridad profesional y, por supuesto, a la audiencia que venía siguiendo el desarrollo de una conversación sencillamente fuera de serie, por los asuntos que allí se abordaron y la manera impecable en que la periodista condujo la conversación.

Vimos la entrevista en su totalidad, vía internet, y la verdad es que no entendemos las razones por las cuales Globovisión privó irrespetuosamente a su público de la parte final de la entrevista de Shirley con Vargas Llosa. Allí el escritor, en forma mesurada, analítica y sin actitudes destempladas, como es habitual en él, hizo, entre otras cosas, una radiografía bastante objetiva de Hugo Chávez como encarnación del populismo. Pero al parecer la autocensura de los jerarcas del canal pudo más, una autocensura evidentemente impulsada por el miedo a las amenazas constantes que estarían recibiendo por parte de los amos del poder desde Miraflores.
Poco a poco Globovisión se va quedando sin sus mejores talentos. De seguir así, no nos extraña que dentro de poco se convierta en la versión audiovisual de ese deleznable magazine oficialista que es Vea. ¿Por allí irán los tiros?

Por Aquilino José Mata / El Diario de Caracas


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