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Obra sobre Hemingway de nuevo en la Asociación Cultural Humboldt


Lun, 10/09/2018 - 11:19

El año es 1959. El lugar, la finca Vigía en Cuba, propiedad de Ernest Hemingway. Una mañana tormentosa, durante la época de huracanes tropicales del Caribe, es el telón ideal para “Ningún hombre es una isla”, un drama que se sirve del gran escritor estadounidense, y su esposa Mary, para que José Tomás Angola reflexione sobre algunas de sus preocupaciones artísticas, que ya ha explorado no solo en teatro, sino también en poesía y narrativa.

El año es 1959. El lugar, la finca Vigía en Cuba, propiedad de Ernest Hemingway. Una mañana tormentosa, durante la época de huracanes tropicales del Caribe, es el telón ideal para “Ningún hombre es una isla”, un drama que se sirve del gran escritor estadounidense, y su esposa Mary, para que José Tomás Angola reflexione sobre algunas de sus preocupaciones artísticas, que ya ha explorado no solo en teatro, sino también en poesía y narrativa.

Después de una exitosa temporada a comienzos de este año, “Ningún hombre es una isla”, regresa a la Sala de Teatro de la Asociación Cultural Humboldt de San Bernardino, en cuatro únicas funciones, los días sábados 15 y 22 y domingos 16 y 23 de septiembre, a las 4 pm.

Se trata de una de las mejores salas de Caracas, con estacionamiento y vigilancia.

“Hemingway siempre ha sido una figura fascinante para mí”, destaca José Tomás Angola.

“Un autor atormentado por demonios de su niñez, que siempre quiso hacer de su propia vida, su mejor obra.

El que hubiese pasado toda su existencia demostrando lo valiente y rudo que era, solo ocultaba lo cobarde y débil que se sentía.

En sus novelas, el protagonista masculino siempre es una suerte de alter ego de él mismo.

Haciendo lo que él nunca hizo: inmolarse por un ideal en la guerra civil española, como en ‘Por quién doblan las campanas’.

O luchar estoicamente contra la vejez y la muerte, simbolizado por aquel enorme pez, en ‘El viejo y el mar’.

Más allá de su estampa más grande que la vida misma, es un enigma.”

El argumento de la obra nos revela a un Papa Hemingway en el ocaso de sus días, vencido por el alcoholismo, delirante, lleno de culpas, miedos y dudas. Frustrado por su imposibilidad de escribir, y perseguido por el fantasma del suicidio.

“La pieza ocurre en dos planos, uno real y naturalista, en su finca de Cuba, y otro en su fantasía, en el delirio por el alcohol y la neurosis.

Todo en un mismo tiempo, el día que la tormenta tropical Grace azotó la isla.

Me parecía un tropo perfecto, pues su madre, con la que tuvo una relación de amor/odio, se llamaba justamente Grace.

La obra es una excusa, una alegoría de lo que es la creación, la ficción como remedo de la realidad.”

Con José Tomás Angola, quien hace el papel de Hemingway, también interpretan José Manuel Vieira, en el rol de Robert Jordan, el protagonista de ‘Por quién doblan las campanas’, mientras que Andrea Miartus tiene el reto de encarnar un doble rol: a Mary Hemingway y a María, la protagonista femenina de la aludida novela.

Las entradas ya están a la venta en la Asociación Cultural Humboldt, sala que después del excelente montaje que allí hizo recientemente José Tomás Angola de la obra de William Shakespeare “Medida por Medida”, ahora repone “Ningún hombre es una isla”, para dar paso luego a Federico Pacanins con “Duelista”, en una programación pensada para un auditorio que busca otra expresión en los escenarios.

Aquilino José Mata/ EDC


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