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Diez beneficios de la risa


Lun, 18/03/2019 - 19:44

“Se ríe como un tonto” es una frase que suele oírse. Habría que contestarle con otra frase tal vez en desuso: “El que lo dice lo es”. Porque no tiene nada de tonto cuidar la salud, y eso es lo que produce la risa. No la cuida en sentido figurado, sino que hay evidencia sobre sus beneficios. No lo sostiene ningún promotor de la risa, intentando llevar adelante alguna siniestra conspiración de reidores: estudios científicos como los realizados por las universidades de Maryland, Stanford y Michigan, entre otras, así lo demuestran.

Diez beneficios de la risa

Reduce el estrés: el cerebro está conectado con el sistema endocrino que es el encargado de la segregación de hormonas. Al reír, uno de los efectos que se produce es la reducción de la hormona llamada cortisol, conocida como “hormona del estrés”. Esta hormona, de hecho, se utiliza como indicador en las pruebas para conocer el grado de estrés al que está expuesto una persona.

A su vez, tal como consignan los autores Reiss, Mobbs, Greicius, Eiman y Menon en un trabajo de 2003 (El humor modula los centros de recompensa mesolímbicos), el goce que proporciona la risa se ha comparado con el orgasmo sexual y otras reacciones placenteras del organismo, y de hecho activa el sistema de recompensas mesolímbico dopaminérgico, asociado con diversos placeres hedónicos.

Favorece la digestión: la gran mayoría de los músculos implicados en el acto de reír se encuentran en la cara y en la zona abdominal. De hecho, muchos de ellos sólo pueden activarse riendo. Este movimiento abdominal masajea y favorece el tránsito intestinal, facilitando la digestión.

Regula la presión sanguínea: según estudios realizados por la Universidad de Maryland, reír, a corto plazo, reduce la ansiedad y la reactividad en las personas, lo cual disminuye la presión sanguínea y, en líneas generales, enfermedades cardiovasculares.

Mejora la respiración: cuando estamos riendo se triplica la cantidad de aire bombeada por los pulmones, al expandir los alvéolos pulmonares tres veces más que durante la respiración normal. De ahí a que cuando estamos bebiendo o comiendo algo y de repente comenzamos a reírnos, nos atragantemos. Ya que el flujo de aire aumenta en cuestión de segundos y todo nos entra más rápido de lo que calculábamos. Además, esto hace que se oxigene más la piel, por lo que dicen que reír tiene un efecto rejuvenecedor.

Refuerza el sistema inmune: la psiconeuroinmunología estudia las relaciones entre las emociones y la salud física. Es que se sabe que existen gran cantidad de conexiones entre el sistema nervioso central (compuesto por el cerebro y la médula espinal), el sistema endocrino (el encargado de liberar hormonas) y el sistema inmunológico (que se encarga de producir anticuerpos para luchar contra enfermedades). Una de las conclusiones que se han extraído (Dantzer, R., y Mormede, P. Psychoneuroimmunology of stress) es que el estado de ánimo positivo puede tener efectos protectores sobre el organismo.

Reduce la sensación de dolor: de acuerdo a un trabajo publicado en The Journal of Neuroscience, al reír segregamos endorfinas, sustancias que están relacionadas con una sensación de bienestar y los efectos de las cuales se equiparan a los de la morfina. Una de sus propiedades es su efecto analgésico, reduciendo la sensación de dolor.

Funciona como antiinflamatorio: las mismas endorfinas que ayudan a tolerar mejor el dolor, también tienen un efecto antiinflamatorio.

Mejora el sueño: un estudio realizado en la Universidad de Loma Linda, Estados Unidos, ha vinculado la risa con una descarga de energía que produce efectos relajantes, ayudando a conciliar mejor el sueño y haciéndolo más reparador.

Es un gran antidepresivo: en la Universidad de Stanford demostraron que la risa es euforizante. Obviamente, cuando uno ríe no se está sintiendo triste. Pero no es sólo eso, ya que el sentido del humor tiene un componente principalmente subjetivo. Es decir, en realidad no hay nada que sea en sí gracioso, sino que somos las personas quienes percibimos algo como gracioso. Reír denota una capacidad para desligar los hechos de su contexto, encontrándoles la incongruencia que los hace sin sentido.

Por esta razón, aprender a reírnos de las cosas nos aporta una visión más amplia de los hechos cotidianos, de nuestro entorno y sus posibilidades. En este sentido, a largo plazo el hábito de reír puede modificar la percepción subjetiva que tenemos sobre el mundo y las cosas, marcando una tendencia a tomarnos los problemas con más distancia, desdramatizándolos y así permitirnos encontrarles una solución más fácilmente. Esto a la vez nos aporta una actitud más optimista hacia la vida y nos hace sentir más capaces de afrontar los problemas.

En suma, señora, señor: ¿usted que prefiere, reírse o llorar?

Fuente: Clarin

EA


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