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Pedro J. Torres: Advierten que pacientes obesos con gripe padecen y contagian la infección por más tiempo


Jue, 02/08/2018 - 11:59

El riesgo de que estas complicaciones se presenten y el nivel de gravedad que pueden alcanzar a menudo se incrementan en pacientes con obesidad; ahora, un estudio realizado recientemente ha demostrado que no sólo la gravedad de la enfermedad es afectada por la obesidad, sino que también aumentan las probabilidades de contagio. Esta información se comparte con fines de divulgación preventiva desde la Fundación Torres-Picón.

Pedro J. Torres y su esposa Blanca Cecilia Picón Febres de Torres, invitan a apoyar las acciones preventivas de la obesidad y a promover las artes y la cultura entre los niños y jóvenes

La influenza, también conocida como gripe o “flu”, es una infección respiratoria producida por una amplia variedad de virus, la cual se transmite de una persona a otra; al toser o estornudar, el virus viaja por el aire y entra al organismo a través de la nariz o la boca; también puede contagiarse al tocar una superficie contaminada con el virus y luego llevarse las manos a la nariz o los ojos.

Sus síntomas más característicos son dolores musculares, fiebre, tos y congestión de las vías respiratorias, y tiene una duración de aproximadamente una semana, pero en ocasiones la influenza puede generar complicaciones y llegar a ser grave, incluso mortal solo en algunos casos, especialmente entre los ancianos, los recién nacidos y personas que padecen ciertas enfermedades crónicas.

El estudio al que se hace referencia, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Michigan, en EE.UU. y publicados la semana pasada en la revista médica The Journal of Infectious Diseases, determinó que los adultos obesos infectados con influenza demoran un 42% más en eliminar la enfermedad de su organismo que los adultos que no presentan exceso de peso, lo cual a su vez incrementa el lapso de tiempo durante el cual éstos portan el virus y diseminan la enfermedad a otras personas; como ya se mencionó, el tiempo promedio para la expulsión total del virus del organismo es de aproximadamente una semana, sin embargo el estudio indica que en pacientes obesos este periodo se prolonga unos tres días más.

En este sentido, Aubree Gordon, profesora de epidemiología e investigadora principal del equipo de estudio, expresó: “Incluso en personas obesas sin síntomas, o con uno solo y menor, observamos un mayor tiempo de desprendimiento del virus, algo que nos sorprendió muchísimo, porque indica que el problema no se debe a la gravedad de los casos”.

Estas variaciones de tiempo fueron encontradas en casos de pacientes con influenza A, uno de los dos tipos de influenza capaces de generar epidemias en humanos y cuya cepa, la A-H3N2, atacó a la población de los Estados Unidos este año, causando hasta marzo unos diez mil fallecimientos.

El análisis de la duración del virus en el organismo se llevó a cabo en 1.800 personas, durante las tres temporadas de influenza que se produjeron entre 2015 y 2017; en el estudio también se incluyó a un grupo de niños, pero en éstos la obesidad no pareció afectar la duración del periodo de diseminación del virus. En todos los pacientes que participaron en el estudio, la determinación del tiempo de eliminación de la enfermedad se efectuó a través del análisis de muestras de nariz y garganta a fin de detectar la presencia del genoma del virus en el organismo.

HASTA UN RESFRIADO COMÚN ES MÁS SERIO EN LOS OBESOS

“Creemos que es increíblemente importante invertir recursos y esfuerzos sustanciales para luchar contra la epidemia de obesidad, porque además de la enorme carga que causa en las enfermedades crónicas, ahora también sabemos que puede afectar la transmisión de enfermedades infecciosas”, indicó Gordon.

Indicó la experta que este estudio evidencia por primera vez la existencia de una relación de causa efecto entre la obesidad y un periodo más largo de eliminación del virus de la influenza, lo cual podría explicarse de varias maneras: por una parte, es posible que el organismo de la persona obesa tenga dificultades para el control de la enfermedad a causa de la inflamación crónica, típica de la obesidad, la cual estaría entorpeciendo la capacidad del sistema inmune para combatir la enfermedad, lo cual conllevaría una mayor duración de la infección.

También es posible que no se trate de que la inflamación cause una disminución de la eficiencia del sistema inmune, sino más bien una ralentización en la eliminación de los restos del virus.

Respecto a estas posibles explicaciones, la doctora Jeanette Dabanch, miembro de la Sociedad Chilena de Infectología, apoya la primera teoría; según la especialista, “está comprobado que los obesos tienen una respuesta inmune alterada y normalmente son inmunodeprimidos, por lo tanto, se enferman más frecuentemente, además de que tienen problemas para respirar”.

Para Pedro J. Torres, vocero y presidente de la Fundación Torres-Picón, quien trabaja activamente en prevención de la obesidad infantil, “esta información puede servir de ayuda en la elaboración de estrategias que se antepongan a los problemas de salud”.

Cabe recordar además que, detener específicamente la epidemia global de sobrepeso y obesidad alertada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), supone considerar nuevos enfoques y visiones que permitan el diseño de acciones y programas integrales que alcancen mayor efectividad.

Torres estima conveniente que en las escuelas y liceos, en todos los lugares del mundo, se brinde información oportuna y veraz relacionada con este tema y en general con el bienestar de los niños y jóvenes.

GF/EDC


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