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Pedro J. Torres: Clave anti-obesidad podría hallarse en mutación genética de metabolismo de la fructosa


Miércoles, 29/08/2018 - 18:57

No es una simple cuestión de estética, es un grave problema de salud pública: la obesidad se ha convertido en una de las principales causas de mortalidad en el mundo relacionada con enfermedades como la diabetes, el hígado graso no alcohólico y las patologías cardiopulmonares, entre otras enfermedades de considerable gravedad; la obesidad y el sobrepeso se han extendido de tal forma que, según la Organización Mundial de la Salud, en apenas cuatro décadas la variante obesidad infantil se ha multiplicado por diez alrededor del planeta, y estudios como los llevados a cabo por Cancer Research UK han señalado que aproximadamente el 70% de los jóvenes denominados millennials sufre de obesidad o sobrepeso; estas cifras dan la medida de la urgencia con que es necesario hallar una fórmula para detener el avance de esta pandemia global, comenta la Fundación Torres-Picón.

La danza, el baile, contribuyen al buen estado de salud. Pedro J. Torres con la esposa de Sting, la actriz, directora y productora Trudie Styler

Entre las muchas investigaciones que se vienen realizando para encontrar esta solución, recientemente se dio a conocer un hallazgo que apunta a una posible terapia farmacológica, la cual se basa en una mutación genética bastante inusual; quienes presentan esta rara anomalía carecen de una enzima necesaria para metabolizar la fructosa, un tipo de azúcar que se encuentra en los vegetales, las frutas y la miel, que al no poder ser metabolizado por el hígado, es desechado por el organismo a través de la orina. Este trastorno metabólico es denominado fructosuria.

Este estudio de la fructosuria se inició en 1960, con el caso de una niña de once años nacida en Trípoli que fue hospitalizada a causa de una fiebre reumatoide; el médico que atendió el caso, el pediatra y endocrino Zvi Laron, hizo el reporte, no de la enfermedad por la que fue ingresada, de la cual se recuperó, sino por la extraña mutación genética que presentaba la paciente, la cual no sólo no presentaba síntomas sino que, por el contrario, se comportaba en forma benigna.

Casos similares ya habían sido descritos en el pasado, el primero en 1876 por los doctores Zimmer y Czapek, luego en 1942, 39 casos fueron analizados por Sachs, Sternfeld y Kraus. Se trata de una variación genética bastante rara, presente sólo en una de cada 120.000 personas y, dado su carácter asintomático, pasa desapercibida y cuando se ha descubierto ha sido sólo por casualidad.

Las personas que presentan, o quizás valdría decir, “disfrutan” de esta mutación, son casi inmunes a los altos niveles de azúcar en la sangre y a la resistencia a la insulina, de ahí que están prácticamente fuera de todo riesgo de llegar a padecer obesidad, diabetes tipo 2 o hígado graso no alcohólico y, adicionalmente, no presentan ningún síntoma ni consecuencia negativa derivada de esta condición genética.

Ante las evidentes ventajas que presenta esta mutación, diversos laboratorios y empresas farmacológicas han venido dedicando esfuerzos al logro de un medicamento que reproduzca los efectos de la fructosuria, el cual rendiría notables beneficios en la lucha contra la obesidad; Johnson & Johnson lo intentó hace varios años, pero, al no lograr resultados positivos abandonó el proyecto; actualmente Pfizer está realizando investigaciones con el mismo propósito, en 2013 publicó el informe de un estudio pre clínico y desde 2016 ha iniciado los ensayos con pacientes, sin embargo aún no es posible predecir si en algún momento la ciencia médica podrá contar con un fármaco contra la obesidad basado en esta extraña mutación genética.

En tanto la ciencia da con métodos más eficaces para controlar y disminuir este problema de salud pública, y los confirma, hacer ejercicio físico frecuente, llevar una alimentación saludable y eliminar de nuestra vida hábitos sedentarios o de ingesta de sustancias tóxicas y contraproducentes para el bienestar humano, es algo que todos podemos realizar, señala Pedro J. Torres.

Torres, presidente y vocero de la Fundación Torres-Picón, enfocada en prevenir e informar internacionalmente sobre la obesidad infantil, entre otros temas referentes al bienestar humano, las bellas artes y el desarrollo, invitó a tomar en cuenta los oportunos alertas de la Organización Mundial de la Salud, dependiente de las Naciones Unidas, respecto a la necesidad de poner más de nuestra parte para atacar el origen de las enfermedades, sus causas, antes de que se produzca el mal.

GF/EDC


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