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Pedro J. Torres: Comer a horas tempranas ayuda a la disminución de peso y previene la obesidad


Vie, 02/11/2018 - 10:02

Saltarse las comidas, comer a deshoras, desayunar tarde o no desayunar, dejar de cenar o cenar a última hora de la noche; todos son hábitos que aún hoy en día mucha gente sigue cotidianamente, a pesar de que está más que demostrado cuán perjudiciales son para la salud en muchos aspectos, uno de los cuales, y sin duda de los más importantes, es que incrementa el riesgo de obesidad. La presente nota informativa se comparte desde la Fundación Torres-Picón en el marco de su tarea de divulgación preventiva en salud.

Líderes y autoridades, comunidades y centros de estudio debemos perseverar en prevención de la obesidad en el mundo. Pedro J. Torres con el ex embajador de EE.UU. en Chile Gabriel Guerra Mondragon

Así lo señalan los hallazgos de unos estudios llevados a cabo por equipos de científicos de las Universidades de Harvard en Massachusetts y Tufts en Boston, en EEUU, dados a conocer por la International Journal of Obesity; los resultados obtenidos señalan que mientras más temprano se realicen las principales comidas del día, más se reduce el riesgo de desarrollar sobrepeso u obesidad.

Tal como afirma la doctora Marta Garaulet, profesora de Fisiología de la Universidad de Murcia, investigadora en Brigham and Women’s Hospital de la Universidad de Harvard, y participante en este estudio, “cenar tarde hace que puedas engordar más o que adelgaces menos consumiendo las mismas calorías que si las tomas a horas más tempranas”.

Para esta investigación se trabajó con unas 420 personas, 50% hombres y 50% mujeres, con diferentes horarios de comida; de este grupo, quienes hacían su comida principal del día pasadas las tres de la tarde tenían mayores problemas para perder peso que quienes hacían su comida antes de esa hora; aun cuando comían lo mismo, hacían la misma cantidad de ejercicio físico y dormían la misma cantidad de horas, quienes comían antes de las 2:30 pm experimentaron una disminución de peso promedio de unos 12 kilos aproximadamente, en tanto que quienes comían más tarde sólo perdieron unos 8 kilos.

“En este trabajo concluimos que no solo es importante qué comemos, sino también cuándo lo hacemos. Además, descubrimos su explicación metabólica. Detectamos la presencia de un reloj periférico en nuestro tejido adiposo que, en función de los horarios, activa o desactiva genes que afectan a la ganancia o pérdida de peso”, expresó Garaulet.

Explicó la experta que la energía no utilizada por el organismo se almacena en el tejido adiposo, y cuando esta acumulación se hace excesiva se convierte en obesidad.

Según una disciplina de reciente surgimiento, la cronobiología, la cual estudia los fenómenos periódicos (cíclicos), o ritmos biológicos en los seres vivos, en los organismos existen unos relojes biológicos endógenos que actúan desde el nivel molecular al nivel anatómico y hacen posible que una actividad biológica se produzca en un momento específico. Desde este punto de vista, el tejido adiposo se comporta como un tejido periférico en el que actúan genes “reloj” cuyo papel en la fisiología de este tejido y en la fisiopatología de la obesidad es primordial.

Dichos genes “reloj” son los encargados de regular la expresión cíclica de sustancias bioactivas secretadas por el tejido adiposo, capaces de afectar el metabolismo del sistema, entre las cuales están la adiponectina, la leptina y la resistina. Las investigaciones revelan que el funcionamiento adecuado de estos genes “reloj” es de gran importancia ya que su desincronización puede afectar el tejido adiposo y desencadenar el desarrollo de la obesidad. De ahí el porqué es necesario, no sólo comer alimentos adecuados, sino también comerlos a las horas correctas.

Según Garaulet, “cuando comemos, ponemos en hora los relojes periféricos de los órganos implicados en la digestión, como el tejido adiposo, el páncreas, el hígado, el intestino y el estómago. Si comemos a deshora, se produce un desfase con el reloj central, situado en el hipotálamo. Esto provoca una cronodisrupción. Y esta situación se ha relacionado con depresión, cáncer, obesidad, diabetes, Alzheimer, y en general con todas las enfermedades degenerativas”.

Para el directivo y portavoz de la Fundación Torres-Picón, Pedro J. Torres, dedicada a labores preventivas de la obesidad entre niños y niñas, es oportuno conocer y tomar en cuenta estos aportes y datos, resultado de investigaciones científicas, que en el futuro cercano afinarán las estrategias de lucha contra la epidemia global de obesidad y sobrepeso alertada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los científicos e investigadores, en muchos centros, institutos y universidades del mundo vienen prestando su responsable y valioso apoyo a la tarea de conocer más lo que incide y cómo prevenir la obesidad y sus secuelas.

GF/EDC


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