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Pedro J. Torres: Estudios confirman que obesidad estaría asociada a deterioro cognitivo y trastornos psicológicos


Mar, 13/03/2018 - 00:00

Como causa y como consecuencia, la obesidad es una enfermedad asociada a diversos factores; entre los que la generan los principales son, con mucho, malos hábitos, como una dieta inadecuada y la falta de ejercicio físico, aunque no pueden descartarse otros, como el componente genético o el ambiental. Y en cuanto a las enfermedades de las que la obesidad es factor de riesgo, la lista es bastante más larga, e incluye la diabetes tipo 2, las patologías cardiovasculares, síndrome metabólico, dislipidemia, insuficiencia renal crónica, diversos tipos de cáncer, esteatosis hepática, apnea del sueño, depresión y otros trastornos psiquiátricos, artrosis y un muy extenso etcétera. Eso es lo que señalan distintas investigaciones y expresan los médicos y otros profesionales de la salud, recuerda la Fundación Torres-Picón.

Blanca Cecilia Picón Febres de Torres y Pedro J. Torres, encabezan fundación que promueve prevención de la obesidad infantil e impulsa el arte y la cultura

Y las mencionadas listas de factores parecen estar creciendo constantemente, como lo demuestra un estudio o investigación publicada por la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC), según la cual la obesidad también podría estar asociada al desarrollo de la disfunción cognitiva, en especial cuando el aumento de peso aparece en la edad intermedia.

Los volúmenes de los diferentes sectores del cerebro indican el estado de su integridad estructural. Es natural que con el envejecimiento se produzca cierta pérdida de tejido neuronal, pero esta pérdida es mayor en individuos que presentan demencia; estudios recientes sugieren que la obesidad afecta la integridad estructural del cerebro de pacientes con deterioro cognitivo (DC), e incluso puede estar asociada a una disminución del volumen cerebral en personas sanas.

En un estudio prospectivo realizado con mujeres obesas se encontró un aumento de la atrofia del lóbulo temporal de entre 13% y el 16% por cada punto de elevación del índice de masa corporal (IMC). En otro grupo de setecientos individuos con DC, el aumento del IMC se asoció con un menor volumen en cuatro de los cinco lóbulos cerebrales. Un análisis general demostró una reducción del 0,5% al 1,5% de la masa encefálica por cada punto de aumento del IMC, aún después de corregir otros aspectos o elementos “de confusión”, como el sexo, la edad y el nivel educativo.

Estudios de imágenes cerebrales en individuos obesos mostraron que sus cerebros presentan menor volumen de materia gris, comparados con los cerebros de individuos de peso normal; del mismo modo, estudios transversales revelaron que la relación cintura-cadera elevada está relacionada con un volumen menor del hipocampo y el lóbulo temporal. Resultados similares se obtuvieron en un estudio llevado a cabo con 1.400 individuos japoneses.

Diversas investigaciones han demostrado una asociación entre la obesidad en la edad madura y la aparición del DC en la vejez; en efecto, estaría comprobado que el hipocampo cumple una función en la memoria, y una disminución de esta estructura predispone al paciente a sufrir de demencia.

Actualmente, no se conoce con exactitud, con toda precisión, cuál pueda ser la relación entre la obesidad y el DC y los trastornos psicológicos ni los mecanismos por los cuales el exceso de grasa podría afectar las habilidades cognitivas y el bienestar psicológico, sin embargo existen indicios que podrían ofrecer alguna explicación, por ejemplo, las placas de amiloide y los ovillos neurofibrilares, cuya presencia en el cerebro es característica en la enfermedad de Alzheimer, aparecen con más frecuencia en los cerebros de pacientes obesos mayores que en los de personas mayores con peso adecuado.

Por otra parte, los resultados de otro estudio prospectivo con seguimiento de 6,3 años refleja que el riesgo de DC se incrementaría con la ingesta de alimentos ricos en grasas, por cuanto este tipo de dieta afecta la fisiología del cerebro y daña la barrera hematoencefálica.

Asimismo, los altos porcentajes de tejido adiposo corporal están asociados a un incremento de la inflamación sistémica, y está demostrado que la inflamación en el síndrome metabólico interviene en la aparición de trastornos de la función cognitiva, lo cual provoca DC y demencia.

En lo referente a la obesidad y la enfermedad mental, diversos estudios han apuntado a la existencia de una relación entre el exceso de grasa corporal y la psicopatología; se ha señalado que la obesidad tiene que ver con la aparición de trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, baja autoestima, trastornos de la alimentación y problemas emocionales. Un estudio efectuado en más de 40.000 personas indicó que la depresión se presenta en pacientes obesos con una frecuencia entre un 29% y un 56% mayor que en pacientes con peso normal, siendo la relación más marcada entre las mujeres obesas, y no en los hombres obesos.

No obstante, es responsable y serio advertir que, aún no se ha demostrado en forma concluyente una relación causa-consecuencia directa, es decir, que la depresión cause obesidad o viceversa, por lo que es necesario llevar a cabo más investigaciones para lograr resultados definitivos.

El vocero y presidente de la Fundación Torres-Picón, enfocada internacionalmente en tareas de divulgación preventiva tanto de la obesidad infantil como del sobrepeso, y en promover el arte, la cultura y la educación como herramientas para la superación de los niños y jóvenes, dijo que todo este alerta, constituye un exhorto más para que cuidemos la salud y para que especialmente no desmayemos en la tarea de apoyar o impulsar medidas preventivas de la obesidad y el sobrepeso. Torres agregó que, nuestros niños y jóvenes pueden librarse, salvarse, de esta amenaza a la salud pública que con carácter de epidemia global se ha esparcido, si tomamos en cuenta el consejo oportuno y las opiniones expertas de los médicos y otros profesionales de la salud.

GF/EDC


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