Estas en


Pedro J. Torres: Investigación demuestra que obesidad también puede ser “contagiosa” entre los adolescentes


Miércoles, 28/02/2018 - 00:00

Muchos y muy diversos han sido los trabajos que han venido realizando tanto las autoridades de diferentes países como científicos en diversas disciplinas y profesionales de la salud para hacer frente al avance del fenómeno de la obesidad, atacando el problema desde ángulos como el psicológico, el biológico, el social, el nutricional y hasta el económico; sin embargo, pese a estos esfuerzos, cifras publicadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que el número de adolescentes obesos se ha multiplicado por diez en los últimos cuarenta años. Comparte la Fundación Torres-Picón, dedicada a labores de prevención divulgativa, respecto a la obesidad infantil.

Pedro J. Torres y su esposa Blanca Cecilia Picón Febres de Torres, invitan a apoyar las acciones preventivas de la obesidad y a promover las artes y la cultura entre los niños y jóvenes

Numerosos estudios confirman el hecho de que, si bien la obesidad es una patología de origen multifactorial, su causa principal es, con mucho, una combinación de malos hábitos de alimentación y sedentarismo. Por otra parte, dada su altísima prevalencia, la obesidad ha comenzado a ser vista y aceptada en nuestra sociedad como una circunstancia “normal”, lo cual dificulta aún más su erradicación.

Una manifestación de esto la constituyen los resultados obtenidos por una investigación llevada a cabo en fechas recientes y publicada en Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, según los cuales la obesidad se comporta como una enfermedad contagiosa.

Ciertamente, no existe un germen, virus o bacteria que provoque la obesidad; en este caso, el término “contagiosa” se refiere a un “contagio social”, tal como lo explican las economistas Ashlesha Datar, de la Universidad del Sur de California, y Nancy Nicosia, de la RAND Corporation, autoras del estudio. Señalan las especialistas que los seres humanos tendemos a asumir comportamientos semejantes a los de quienes integran nuestro entorno social; si nuestros familiares, amigos o compañeros de trabajo o estudio presentan conductas que favorecen el desarrollo de la obesidad, nosotros tendremos conductas similares y, por lo tanto, nuestro riesgo de padecer esta enfermedad se elevará.

Igualmente, tendemos a buscar relacionarnos socialmente y hacer amistad con personas con las que compartimos gustos y afinidades, lo cual representa un inconveniente a la hora de hacer un estudio aleatorio ya que es muy difícil precisar si un individuo presenta cierta conducta a causa de la influencia del ambiente o si se trata de una conducta que comparte con el resto de su grupo social.

Para comprobar su tesis, las expertas seleccionaron para el estudio a un grupo específico de sujetos: los miembros de familias residentes en bases militares. La razón detrás de esta escogencia es que estas familias son asignadas al azar para convivir en estas instalaciones en forma obligatoria, sin tomar en cuenta ningún tipo de afinidad, con lo que se eliminó cualquier influencia de este factor sobre los resultados. De esta manera, se analizaron los datos de 1.111 adolescentes del Military Teenagers’ Environments, Exercise, and Nutrition Study (M-TEENS) y 1.300 padres de doce bases militares de Estados Unidos, a fin de determinar la incidencia de obesidad en cada condado sede de estas instalaciones.

PERO CUÁN CONTAGIOSA PUEDE SER LA OBESIDAD

Aclaran las investigadoras que es difícil determinar exactamente hasta qué punto es “contagiosa” la obesidad, ya que existe la posibilidad de no considerar otros factores de riesgo para la enfermedad, como los hereditarios o los hábitos adquiridos dentro de la propia familia.

Habiendo tomado en cuenta elementos como la edad, el nivel de ingresos e incluso el rango militar de los participantes, los resultados indicaron que, con variaciones de un condado a otro, uno de cada cuatro adolescentes y tres de cada cuatro adultos presentaron algún grado de sobrepeso u obesidad. En líneas generales, aquellas familias de militares asignadas a bases ubicadas en zonas con altos niveles de obesidad mostraron una mayor tendencia a tener Índices de Masa Corporal (IMC) más elevados.

Otros factores que también influyeron en el incremento de la obesidad fueron la cultura local, cuyo efecto era mayor en las familias residenciadas en las cercanías de las bases militares, y en forma mucho más acentuada en los jóvenes que vivían cerca de las bases durante dos años o más; asimismo el tener un acceso más fácil a alimentos poco saludables, y contar con menores facilidades para practicar ejercicio físico.

De manera similar lo informaron medios internacionales online y agencias de noticias.

La Fundación Torres-Picón agrega que a más joven se tiene sobrepeso o se es obeso, peor es el efecto en pérdida de años respecto a la expectativa de vida. “Debemos profundizar y enseriar aún más la lucha internacional por prevenir y controlar la obesidad, por el bien de la humanidad y la buena salud infantil y juvenil”, señaló por la institución Pedro J. Torres, su presidente y vocero.

GF/EDC


Comentarios



Por si no lo viste