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Pedro J. Torres: Obesos pueden disminuir riesgo de fibrilación auricular si practican ejercicio físico


Jue, 16/08/2018 - 17:40

Se trata de la arritmia cardiaca más frecuente, causada por un problema en el sistema eléctrico del corazón, y se caracteriza por latidos auriculares descoordinados y desorganizados que tienen su origen en que las aurículas, que son las cavidades superiores del corazón o músculo cardíaco, no laten en coordinación con los ventrículos, es decir las cavidades inferiores, produciendo un ritmo de los latidos rápido e irregular. En ocasiones la fibrilación auricular no produce síntomas, pero cuando éstos se manifiestan generalmente incluyen palpitaciones, dificultad para respirar y fatiga. Esta nota es compartida por la Fundación Torres-Picón con fines de divulgación preventiva en salud.

Artes escénicas también son herramienta clave en promover la conservación de la salud. Pedro J. Torres junto a Isabella Rossellini

Esta enfermedad cardíaca es muy común entre personas obesas o con sobrepeso, sin embargo un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU), reveló recientemente que las personas que padecen obesidad podrían reducir el riesgo de presentar fibrilación auricular mediante la práctica cotidiana de ejercicio físico.

La investigación se llevó a cabo mediante el análisis de los datos de 43.602 hombres y mujeres que tomaron parte en el Estudio de Salud Nord-Trondelag (Estudio HUNT) entre 2006 y 2008, de los cuales unos 1.500 desarrollaron fibrilación auricular hacia finales de 2015.

Señaló Lars Elnan Garnvik, autor del estudio y candidato al doctorado en el ejercicio cardíaco de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, que “el riesgo de fibrilación auricular era menor cuanto más físicamente activa era una persona. Esto resultó ser especialmente cierto para las personas con obesidad”.

A través de esta investigación quedó demostrado que pacientes cuyo Índice de Masa Corporal (IMC) es mayor de 30, presentan un riesgo de sufrir esta forma de arritmia cardiaca considerablemente mayor que una persona con peso normal; sin embargo, este riesgo se reduce significativamente en aquellas personas obesas que realizan ejercicios físicos de intensidad moderada a fuerte de manera habitual.

Según Garnvik, “las personas que informaron que no ejercitaban en absoluto tenían el doble de riesgo de desarrollar fibrilaciones, en comparación con aquellas que eran físicamente activas, cuyo peso corporal era normal. Sin embargo, las personas que eran obesas pero que hacían mucho ejercicio limitaban el aumento del riesgo a no más del 50 por ciento. Esto sugiere que la actividad física es buena para limitar el aumento del riesgo de fibrilación auricular en personas obesas”.

Destacó el especialista que no existen garantías de que sea efectivamente la actividad física la que actúa como protector contra la fibrilación auricular; no obstante, en este estudio se tomaron en cuenta otros factores que podrían ser la explicación de esta asociación, entre los cuales se encuentran el tabaquismo, el consumo de alcohol y enfermedades cardiovasculares previas.

Garnvik igualmente presentó otras posibles explicaciones que justificarían por qué la actividad física puede disminuir la fibrilación auricular en pacientes obesos, en este sentido expresó: “La actividad física y el ejercicio reducen muchos de los factores de riesgo conocidos para la fibrilación auricular, como presión arterial alta, azúcar en sangre alta, colesterol alto e inflamación crónica. La actividad física también puede mejorar el nivel de condición física de una persona, y sabemos que las personas que están en buena forma tienen un riesgo reducido de insuficiencia cardíaca”.

Estas informaciones y datos constituyen una alerta médica adicional en relación a los riesgos de la obesidad infantil. Desde la Fundación Torres-Picón insistimos en la conveniencia y necesidad de hacer prevención, principalmente desarrollando y adoptando hábitos saludables, como practicar regularmente ejercicios, tener una alimentación más de calidad que de cantidad, ingerir agua potable en vez de bebidas azucaradas y controlar nuestro peso e IMC con el médico, entre otras medidas, señaló Pedro J. Torres, portavoz y presidente de la institución.

GF/EDC


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