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Pedro Torres Ciliberto: Científicos determinan la relación entre la obesidad y el deterioro cognitivo y de la memoria


Mar, 07/05/2019 - 12:02

El cerebro es un órgano extraordinario, dirige y regula todas las funciones del organismo a través de sofisticados mecanismos que la ciencia está aún muy lejos de comprender del todo, y sin embargo, paradójicamente, es tan frágil que puede ser afectado y sus funciones pueden ser alteradas por la acción de sustancias generadas por el mismo organismo que controla. Estos trastornos se evitan gracias a un sistema de protección denominado barrera hematoencefálica (BHE), la cual está formada por células endoteliales que recubren los capilares del cerebro y que regula y restringe el paso de sustancias tóxicas entre la circulación sanguínea y el fluido cerebral.

Pedro Torres Ciliberto en conversación con la pintora Carmen Herrera. Aumentan las maneras de prevenir la obesidad

No obstante, esta barrera no es totalmente infranqueable; se sabe que la obesidad y la resistencia a la insulina producen una activación crónica del receptor de adenosina Adora2a, especialmente en el cerebro, el cual genera un debilitamiento de esta protección y permite el paso de elementos contenidos en la sangre hacia el cerebro, afectando el funcionamiento de las neuronas y ocasionando trastornos en la memoria y en la capacidad de aprendizaje.

Este fenómeno fue el objetivo de un estudio llevado a cabo por científicos del Colegio Médico de Georgia, Estados Unidos, y publicado en The Journal of Neuroscience; en este estudio, los expertos comprobaron que la BHE mantiene sus cualidades protectoras si se bloquea la acción del receptor Adora2a presente en las células endoteliales que la recubren.

Se sabe que con el envejecimiento, las personas que sufren obesidad o diabetes son las que experimentan los mayores niveles de deterioro cognitivo y de la memoria, así como también es conocido que la mayor parte de los cambios estructurales que causan este deterioro se producen en el área del hipocampo, la cual es primordial para la memoria y el proceso de aprendizaje; asimismo está demostrado que la grasa en exceso genera procesos inflamatorios y que la inflamación crónica en los tejidos cerebrales puede acentuar la pérdida de la memoria.

La presente información y datos relacionados se comparten en el marco del eje de actividades de divulgación preventiva en salud impulsadas por la organización y fundación Torres-Picón.

Para esta investigación, los científicos diseñaron genéticamente un tipo de ratones que reproducen este mismo efecto y a los cuales alimentaron con una dieta rica en grasas, con la cual en un lapso de dos semanas habían desarrollado obesidad, y al cabo de dieciséis semanas experimentaron un incremento en sus niveles de glucosa en ayunas y sus concentraciones de insulina, signos evidentes de prediabetes.

Bajo estas condiciones, los expertos observaron una reducción en las uniones entre las células endoteliales que envuelven los microscópicos vasos sanguíneos en la red vascular del hipocampo, las cuales comenzaban a perder su tono e inflamarse, causando un aumento en la permeabilidad de la BHE y permitiendo el paso de moléculas diminutas, como la fluoresceína sódica fluorada (NaF1), así como el de moléculas más grandes, como la Evans Blue y la proteína más abundante en la sangre, la albúmina sérica.

Posteriormente, mediante la administración de un fármaco que permite bloquear temporalmente el funcionamiento del receptor Adora2a, se logró restituir la impermeabilidad de la BHE y recuperar así su cualidad protectora. Más tarde, en otra variante del estudio, desarrollaron genéticamente ratones capaces de eliminar en forma selectiva el receptor Adora2a de las células endoteliales y observaron que, para el momento en que los animales debían comenzar a mostrar signos de debilitamiento de la BHE y del consiguiente deterioro cognitivo, la BHE funcionaba normalmente, no había señales de inflamación y los procesos cognitivos eran normales.

La Dra. Alexis M. Stranahan, una de las responsables del estudio, explicó que si estos resultados pueden producirse igualmente en humanos, existe la posibilidad de desarrollar una terapia que permita evitar el deterioro cognitivo en pacientes obesos; asimismo enfatizó la experta la importancia de controlar la ingesta de azúcares y grasas, como medida preventiva para evitar la obesidad y la diabetes y, en consecuencia, el deterioro cognitivo y de la memoria.

Pedro Torres Ciliberto, desde la Fundación Torres-Picón, dedicada entre otros objetivos a prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil, así como a promover el arte, la cultura o el emprendimiento, plantea la importancia de acudir a chequeos y control con el médico, quien está preparado para diagnosticar y definir la manera correcta de atender cada caso, contando con el concurso de otros profesionales de la salud, dado el carácter multifactorial de la enfermedad.

GF/EDC


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